
EL PERIÓDICO |
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GUEYS Y GUEYSAS
“MATRIMONIO ENTRE HOMOSEXUALES”
por Gracia Torres
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La gran controversia en España, cuarto país del mundo en aprobar por ley la unión conyugal y los derechos legales que amparan la convivencia entre dos personas del mismo sexo. Creo (estoy segura) de que quien se opone a este tipo de legalización, no está bien informado y mezcla temas que no se corresponden. ¿Qué es el matrimonio? El matrimonio es un contrato de convivencia donde se ampara y protege al cónyuge más débil, o a ambos en sus derechos más elementales. O contrato de convivencia entre dos personas cuyos derechos y obligaciones están contemplados por ley. Las leyes fueron creadas para garantizar la justicia, los derechos y la libertad de los ciudadanos. Por qué ese contrato solo debe proteger a personas de distinto sexo que desean tener una convivencia común? -Por los hijos, por la descendencia (dirán unos). Hay leyes que ya contemplan estos derechos. Los hijos tienen derechos propios desde antes de nacer, estén sus padres casados o no, y estas leyes los legitimizan para que no existan diferencias entre los hijos nacidos de padres con contrato legal de convivencia o sin él. Pero qué pasa si dos amigos o dos amigas, deciden compartir piso, aunar economías, trabajar para un fin común? Deciden repartir responsabilidades y asumir iguales o distintos roles: Una parte se encargará de los ingresos económicos y la otra parte de mantener la casa en unas condiciones óptimas de habitabilidad. O ambas partes compartirán obligaciones y tareas, pero haciendo causa común en sus proyectos de futuro y en sus intereses personales. El matrimonio civil no implica la practica sexual. En ninguna de las cláusulas legales se especifica: “...y como juez advierto a los comparecientes que se someten, a la obligación amparada por los derechos civiles de convivencia, a la práctica sexual conjunta... “ En cambio, sí se menciona la fidelidad ( Lealtad o constancia en las ideas, en los afectos o en las obligaciones: Una pareja debe guardarse mutua fidelidad. ), el respeto mutuo, y actuar en interés de la familia, según se refleja en la parte del código civil, capítulo V “De los derechos y deberes de los cónyuges”, artículos 66, 67 y 68 y que dice así: Artículo 66Los cónyuges son iguales en derechos y deberes Artículo 67Los cónyuges deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia. Artículo 68Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo.
LA PRÁCTICA SEXUAL EN EL MATRIMONIO Inconscientemente, por costumbres, tradición, educación, ideología, etc., asociamos la práctica sexual a la unión matrimonial, aún sabiendo que muchos matrimonios (especialmente los de conveniencia) no practican sexo conjunto, es decir, que solo conviven en la misma casa, asumen los papeles establecidos para cada uno y los placeres sexuales se los proporcionan sin que participe la otra mitad implicada en el contrato. Lo sensato, lo coherente, lo civilizado, es permitir los contratos matrimoniales entre personas del mismo sexo, sin dar rienda suelta a nuestra imaginación, y a presuponer algo que nos incomode, imaginándonos, cada vez que se menciona la palabra “matrimonio” las interminables posturas del Camasutra. El matrimonio entre dos personas solo es un contrato legal de convivencia, que el estado ampara y protege con la finalidad de proteger a la familia. Cuando dos personas contraen matrimonio, emparentan. Las ley les convierte en familia... Y los hijos? La ley permite a personas solas adoptar hijos... Sean hombres solos o mujeres solas, cumpliendo con los requisitos necesarios. Hay demasiados niños sin hogar en el mundo, sin cariño, sin amor, sin estabilidad emocional, sin futuro... No es mejor que tengan alguien que les quiera, que vele por su futuro, le llame por su nombre y les de un beso de buenas noches? Y qué si lo adoptan?, en vez de uno, mejor dos. La idea retrógrada de que el/a niño/a que conviva con dos personas del mismo sexo será un depravado/a o se contagiará, es absurda, ridícula y poco acorde a la evolución del ser humano, fuera de contexto para los avances sociales y psicológicos de nuestro siglo. Desgraciadamente, cada vez hay más familias monoparentales: Divorciados/as que deben educar a sus hijos solos/as, generalmente las madres, que además deben ausentarse del hogar para incorporarse al mundo laboral. En éstos casos, intervienen las mujeres de la familia: abuelas, hermanas, amigas, vecinas, niñeras... que atienden a los pequeños en las ausencias laborales de las madres. Son dos personas (o más) del mismo sexo que se encargan de la educación y el cuidado de los hijos... No es lo mismo que criticamos? Ah! Claro.. damos por sentado que madre-hija; hermana-hermana; amiga-amiga; pariente-pariente; no tendrán prácticas sexuales conjuntas... Y ahí llegamos al final de la cuestión: es el sexo lo que nos molesta. Aún tememos al castigo divino de la “copulación” que nos condenará al fuego eterno del infierno, sabiendo que la ciencia médica recomienda la práctica sexual como alivio sintomático de muchas enfermedades psíquicas. El sexo, como placer, forma parte de nuestra propia naturaleza humana, realizándose en la intimidad, detrás de una puerta cerrada y, mientras todos los que estén dentro estén de acuerdo, todo vale. No es contagioso y su disfrute habitual, hace más estables emocionalmente y más felices a quienes lo practican, regalando su felicidad al resto de personas de su entorno, mejorando ostensiblemente las relaciones sociales. Las manifestaciones de cariño, afecto, amor... siempre son agradables... entre amigos/as, familia, reuniones sociales... Descartando la descendencia biológica (que también es posible con intervención de la medicina moderna) solo nos queda el placer... y la forma de suministrárnoslo es donde encontramos la intolerancia. Desde la antigüedad, las practicas homosexuales han sido toleradas, permitidas y de uso habitual entre sociedades civilizadas... japoneses, romanos, griegos, egipcios... Que ciertas ideologías religiosas, con su intransigencia, hayan conseguido que tales manifestaciones llegasen a ser altamente secretas, por la persecución a muerte de las que han sido objeto, no significa que se hayan erradicado, que no se produzcan o que la naturaleza haya dejado de ser imperfecta...
SEAMOS TOLERANTES El permitir la unión matrimonial entre personas del mismo sexo, no va a suponer que los colectivos de Gueys y Gueysas realicen sus practicas sexuales en público... Ante todo son personas que gozan de los mismos sentidos del pudor, de la vergüenza y de la intimidad que los generales a los usos de la sociedad imperante. Así que no se asusten los intransigentes, que ni siquiera los matrimonios heterosexuales lo hacen... Lo único que puede cambiar es la sociedad, convirtiéndonos en más tolerantes, permisivos y por fuerza... felices. Y al fin y al cabo, de eso se trata, no? De ser felices... |
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