EL BARCO VACIO

por Hadita

Hace mucho tiempo vivía en la Argentina una familia importante cuya riqueza de bienes materiales era inmensa, pero desgraciadamente le faltaban bienes espirituales. Rodeados de lujo y comodidades y embozados en su egoísmo, ningún miembro de esta familia pensó en los desventurados ni en los pobres que apenas tenían un bocado para comer.

Pero un día Justin, joven elegante que era en aquella época el jefe de la familia, se dio cuenta de algo increíble: la familia estaba al borde de la bancarrota a consecuencia de la mala administración de bienes y gastos excesivos.

Era Justin un joven vivaracho e irresponsable que hasta el presente sólo se había preocupado por divertirse. Por primera vez en su vida se veía ante un problema serio y estaba determinado, a toda costa, a rescatar a la familia del desastre..

Día y noche el joven se encerraba a trabajar en el escritorio de la biblioteca, a pesar de estar agobiado por las demandas de los acreedores y las quejas de su familia.

Una noche, Justin, lanzando una mirada de desesperación hacia el montón de papeles de deudas, exclamó en agonía: ¡ Es una tarea imposible! ¡Ojalá que tuviera a alguien para ayudarme!.... Apenas había pronunciado estas palabras cuando se abrió lentamente la puerta y entró un elegante caballero vestido impecablemente de negro..

¿Quién es usted y que quiere?- demandó el joven asombrado, levantándose de su escritorio.

Soy un amigo desconocido y vengo de muy lejos para ayudarte- respondió el extraño, con voz clara y firme..Aunque tu problema parezca sin esperanza, te traigo una solución segura e inmediata.

¿Y cual es esa solución?

Es muy sencilla, joven. Clava un alfiler en cualquier lugar del mapa mundial que cuelga en esa pared e inmediatamente, como por arte de magia, volverás a poseer tu riqueza.

Horrorizado, Justin comprendió que el extraño era un ser sobrenatural que poseía poderes ocultos. Si no, ¿cómo era posible que con sólo clavar un alfiler en un mapa, se realizara el milagro?.

No tengas miedo- continuó el extraño, observando al aterrorizado joven – al clavar el alfiler, un hombre que viva en el sitio que escojas, morirá de inmediato. Yo necesito su alma. Tú, en cambio, recibirás la fortuna que has perdido.

Oh! , no, no puedo matar a nadie..

Es un ser, dijo persuasivo el intruso, a quien jamás has visto ni verás en tu vida. Así tus manos no quedarán manchadas de sangre. Es la única oportunidad de recuperar tu fortuna, porque yo jamás toco una puerta dos veces. Decídete y me iré, al cerrar la puerta detrás de mi tu vida cambiará.

Justin, movido por las palabras convincentes, accedió al fin y tomando el alfiler que le dio el extraño, se dirigió al mapa; después de mirarlo por un momento, apresuradamente, clavó el alfiler en un puntito de la América del Sur.. el puntito representaba la isla de Margarita, en Venezuela..

Con una expresión de gozo, se retiró el extraño, dejando a Justin preocupado. A los pocos minutos se abrió otra vez la puerta y entró, radiante, la hermana mayor del joven y le anunció que un príncipe muy rico le había propuesto matrimonio inmediato y que había prometido pagar las deudas de la familia..Pasaron los días y las promesas del extraño se cumplieron, pero David en vez de ser feliz, sufría de un sentimiento de culpabilidad y tristeza que nunca lo abandonaba.

.Mientras sucedía todo esto, simultáneamente ocurría una tragedia en la lejana isla de Margarita, la preciosa isla con playas de ensueño que son todo un poema de bellezas naturales.

La mayoría de los hombres de esta isla son pescadores que viven en humildes y limpias casitas en la playa; gente buena trabajadora y honrada, que viven de la pesca que les proporciona el mar.

En la madrugada, una procesión de barcos sale al mar en busca del diario sustento. Y en tierra, haciendo la señal de la cruz y rezando para que la Virgen los devuelva a todos sanos y salvos, se quedan las madres, hijas y novias de los pescadores.

Todas las mañanas se repite la misma escena, y por la tarde, cuando el último barco ha regresado, los pescadores, con su familia se arrodillan en la playa y dan gracias a la Virgen por haberlos librado de los constantes peligros del mar.

Entre los pescadores, solo Luis no estaba contento de su vida humilde, Este joven honrado y trabajador deseaba hacerse rico y viajar a tierras lejanas, ambición que perturbaba y asustaba a su buena esposa Elena. Diariamente le pedía a Dios que algún dia su Luis olvidara esas ideas tan poco comunes y que viera la felicidad en la vida sencilla de la isla.

Una tarde, cuando los pescadores regresaban de alta mar, se desencadenó una terrible tempestad. Olas altísimas se levantaban amenazadoras, rompiéndose en blanquísima espuma; en el cielo oscuro parpadeaban incesantes los relámpagos. Era de noche ( la misma noche que el extraño visitó a Justin), cuando los pescadores empapados y fatigados, llegaban a sus hogares… pero faltaba uno; era Luis.

No te preocupes Elena, dentro de poco regresará tu Luis- dijeron los amigos que se quedaron en la playa junto a la angustiada esposa.

Hora tras hora, Elena y los fieles amigos, sin hacer caso del viento y de la lluvia, vigilaron la orilla del mar, rezando, mirando, esperando. Al fín, poco antes del amanecer, en medio de las sombras, se distinguió el barco de Luis. Pero estaba vacío.

Durante varios días, los pescadores buscaron a su compañero estimado, pero en vano. Nunca volverían a ver al valiente que había perdido la vida durante la tempestad. En cambio la esperanza vivía en el alma buena de Elena, que tenía el presentimiento de que algún día Luis volvería.

Mientras esto sucedía en la isla, en la Argentina, Justin sufría una agonía de espíritu constante, sabiéndose el asesino de una persona inocente..

Un día el joven anunció a su familia:

Mañana parto en el barco San Martín para el norte, no sé cuando vuelva..

Justin no explicó el motivo de su viaje, ni por qué repartía anónimamente su fortuna entre el asilo para huérfanos de su ciudad y los pobres de la isla de Margarita.

Llegado a su destino, el joven comenzó a investigar la verdad de lo sucedido a consecuencia de su pacto con el extraño. Poco trabajo le costó llegar a la conclusión de que “la casa del barco vacío”, era la casa de su víctima y de que Elena era la triste viuda.

A los pocos meses, Justin , por su carácter amable y cortés, se había ganado la amistad de la gente que lo invitó a vivir con éllos y hacerse pescador, invitación que aceptó con gratitud.

Se hizo muy amigo de la familia de Luis y Elena, izo una persona humilde y generosa, y cada noche lloró por la pena que les había causado. Poco a poco Justin cambiaba, se hizo un amigo para todos los pobres, ayudándolos en todos los trabajos, aun en los mas desagradables.

Una noche.. la Luz de la luna, alumbró la figura de un hombre que se acercaba a la casa del barco vacío y al llegar, tocó la puerta, cuando Elena abrió, con un grito de alegría exclamó: ¡Ay Luis, mi querido Luis!. Gracias a Dios y a la Virgen por haberme escuchado.

El regreso de Luis fue motivo de júbilo para todos y Elena creía morir de alegría, lo mismo que Justin. Ante el asombro de todos Luis contó:

La noche de la tempestad me estaba ahogando cuando me rescató un buque que viajaba a Europa, durante los siguientes meses sufrí graves enfermedades y pesadillas extrañas..En mis sueños creía que el Diablo trataba de llevarme consigo; pero ahora todo eso ha pasado y mi único deseo es pasarme la vida aquí con mi preciosa Elena y mis leales amigos.

La casa del barco vacío dejó de llamarse así desde que regresó Luis, pues su barco se unió con los otros y el dueño trabajó con mas entusiasmo que nunca.

A los pocos años, Justin se casó con una margariteña y los padrinos de su primer hijo, fueron Elena y Luis..

Hadita

 

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