

JAQUE MATE
por MARKAMDA
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Osvaldo se sentó pensativo y convulsionado por los hechos; porque aún no caía en la cuenta de que las acciones se desencadenan en la vida, como la dura y angustiosa realidad de que los años pasan... al igual que las angustias. Trató de reflexionar sobre la ilógica razón de los sucesos, pero una y otra vez se golpeó contra la pared de la desazón y el llanto. No soportaba estar inerte sobre el sofá del living, y lentamente se dirigió hacia la habitación vacía del que fuera su único hijo Andrés. Pensó en su esposa fallecida... amor de sus amores... cuyo sufrimiento superara el año, luego de que su médico por medio de un exhaustivo estudio descubriera el mal en el sistema linfático, aquellas bolitas como racimos de uva diseminadas por todo el organismo, lo que luego de un breve lapso, fueron pasando de b normales a b malignos... la comúnmente llamada enfermedad de Hodgkin. Ingreso al cuarto pisando delicadamente, como si del ruido de sus zapatos pudiere despertar el sueño eterno de quien fuere su hijo. Una pequeña lágrima recorrió desde el lagrimal de sus ojos, hasta el comienzo del labio superior de su boca, y cayó sobre el borde de la madera, corriendo hasta el cajón de la pequeña cómoda. Buscó con la palma de su mano borrar el canal de agua salada, y como sin pensarlo abrió el cajón de madera de pino, bajo la tapa cubierta de grueso vidrio. Andrés era un joven de diecisiete años, jovial y de gran voluntad; faltándole un año para terminar el secundario, ya vislumbraba un futuro como médico; aquel que sería truncado por un trasgresor de la ley; cuyo accionar, daba claras cuentas de que su raid delictivo, comprendía el robo, la droga... y la muerte. No había testigos del hecho... no había ,o no querían atestiguar... porque cuando la justicia se mezcla entre las correctas leyes y la absurda inercia de los jueces, se forma un cóctel tan explosivo; que sólo termina en la detonación de la miedosa prudencia, que se enarbola entre aquellos que pueden aportar datos útiles. Abrió el cajón; y entre el discman y algunas medias dobladas; el tablero de ajedrez de Andrés. Apareció como un cofre lleno de recuerdos y alegrías... Retiró al mismo de su lugar y lo abrió acariciando sus contornos. Nunca comprendió muy bien ese juego; pero de acuerdo a su amado hijo; en él se escondían las matemáticas lógicas y el ardid inteligente; aquel que hacía de ese entretenimiento, un pasatiempo eficaz. Miró con añoranzas los cuadros del tablero, y los guardó nuevamente en la oscuridad del cajón. El día se presentó gris; con algo de niebla al comienzo de la mañana; y se dirigió hacia su trabajo de oficinista en una importante industria textil... en el camino pensó que el colectivo estaría repleto de trabajadores como él, que un lunes como comienzo de jornada, sólo conseguiría un pequeño y ajustado lugar, en quien sabe que recóndito hueco entre la pequeña marea humana... Hizo señas al transporte que se detuvo casi al borde de la calzada... mientras detrás de él, un anciano a duras penas, estiraba su mano al caño del pescante, lo que él lo ayudó a incorporarse hacia el interior. Abonó su pasaje y el del anciano, pues a aquel le costaba trabajo acomodarse entre los cuerpos; y como instintivamente, tomándolo del brazo; lo sostuvo ante el arranque sin miramientos del apurado conductor. Así estuvieron por el lapso que duró el cansador viaje; y ambos bajaron en la misma parada; en el mismo lugar... Una vez firmes en la acera; y luego de un pequeño y cordial saludo; se despidieron... Osvaldo con una sonrisa en su rostro... mientras que el anciano sólo de sus finos labios logró esbozar lo que fuere luego un infinito calvario..." Dios es matemático... y en su matemática está el poder de su venganza..." y luego casi al llegar a la esquina le gritó..." "Busca la solución a tu conflicto en la caja matemática de tu adorado hijo..." Y desapareció tras el borde de la imperfecta pared. No fue fácil asimilar aquellas palabras; matemática nunca había sido su fuerte; y con respecto a la caja... que había querido dilucidar aquel encorvado y senil hombre ?... que había querido lograr interpretar con su último grito sobre la caja de su hijo ?... Llegó a su hogar como siempre lo hacía... colocó su abrigo acomodándolo en el perchero de ingreso; el paraguas en el tacho forrado de pana dorado; y se encaminó hacia el cuarto de Andrés... Abrió la cómoda donde estaba la caja del ajedrez, y queriendo entenderlo; comenzó a colocar las piezas en sus lugares. Nada podía discernir; sólo las imágenes de las distintas piezas que arrojaban sombra sobre la mitad del vacío tablero. Tal vez debía interiorizarse de su uso; formas; normas y juego... y dirigiéndose hacia la repisa frente al espejo colgante, tomó un libro grueso y comenzó a ojearlo... Y descubrió una historia fascinante; como la leyenda de Sissa Ben Dahir; un brahmán que basado en combates guerreros, lo concibió como entretenimiento hacia un rey, aunque otros se lo adjudican a Palamedes, combatiente de Troya... Ya antes del siglo XI estaba inserto en Europa; aquel primero que aún se encuentra como muestra en la bahía de Saint Dennis. Jugadores como Adolf Anderssen de Alemania; José Raúl Capablanca de Cuba; Tigran Petrosián de Rusia y Bobby Fischer de EEUU; entre otros; proclamaron a grandes saltos, las inmemorables partidas en la historia de este juego. Comprendió luego que la finalidad del juego es dar jaque mate al rey contrario, gracias al esfuerzo y la sumisión de las otras piezas, para lograr así la victoria final... la que debía conseguir en el juego que rondaba sobre la muerte de su amado hijo. Día a día se compenetró en sus leyes y sus estrategias... día a día fue absorbiendo hasta resultar comprender que un juego es un juego; pero tomado desde el punto de vista de la estrategia; un juego puede llegar a resultar un buen ardid para tramar una guerra contra su peor pesadilla... y comenzó a divagar con las piezas de cristal....y puso en varias oportunidades; bajo un contrincante ficticio; en jaque al rey contrincante; descubriendo el sabor del triunfo sobre la inteligencia banal... sobre la idea alocada de descubrir a quien arrancara de su vida al único primogénito y sucesor de su familia. Soñaba con torres, alfiles; reinas; reyes... peones que sacrificaban su presencia ante el dilema de una supuesta victoria... y a cada uno dio su nombre; en especial al rey a combatir en su partida... aquel que había matado su sueño; su vida; su amor... Hacía varios días que el tiempo se encontraba tormentoso, y largó su copiosa lluvia justo cuando ingresó al recinto de la comisaría octava, donde hubiere radicado la denuncia sobre el lamentable hecho. Previo papeleo, obtuvo a duras penas, copias del legajo donde se asentara el crimen y sus pericias. Lo había podido realizar, gracias a la amistad que existía entre él y quien estuviere a cargo de la seccional. Al igual que el ajedrez; la criminología es una ciencia; pero según Rafael Garófalo; sólo del delito... La partida había comenzado... había movido sus peones que no eran más que la autoridad policial, creando un cierto desconcierto entre sus averiguaciones, y la callada necesidad de saber aún más de los sucesos. El sólo hecho de no quedar enclaustrado en el anonimato de un crimen impune, hacía la diferencia con otros casos no resueltos. Ahora; debía realizar otra movida... Se dirigió hacia la casa de su hermano; quien previa manifestación de sus necesidades; lo interesó en la necesidad de que le prestara por unos días su coche... Ya tenía su caballo...ahora debía ir por más... Policía en alerta... medio de movilidad... peones y caballo al comienzo de la partida... Ingresó a su domicilio sabiendo donde debía precipitarse; buscó dentro de una caja de cartón que su esposa guardara las fotos familiares, y encontró lo que buscaba. La máquina impresora a color marchaba sin parar, emanando sendas fotografías de Andrés, las que delicadamente depositó en un sobre de papel marrón claro. Recorrió mesuradamente los lugares que su hijo frecuentara, al igual que la escena del crimen; pegó sobre cada poste de alumbrado; y sobre cada negocio y bares; colocó en las vitrinas y mostradores, el rostro del que fuere su hijo en vida....solicitada como ayuda al esclarecimiento del fatídico hecho. El alfil comenzaba a moverse... Las vacaciones adelantadas se acortaban, y los días pasaban tan rápidos, que la respuesta se hacía esperar... La primera llamada fue de su único hermano; consultando sobre las averiguaciones y si necesitaba algo más... la segunda, la de una persona; que anónimamente; le manifestaba datos sobre un supuesto personaje de mala vida que rondara de continuo en el lugar. Tomó los datos en una vieja agenda y se recostó nervioso sobre el mullido sofá. Recordó límpidamente a su esposa Marta, cuando lo incitaba a que reconociera a Dios como el único Creador; ya que él mismo proclamaba su inclinación atea; y como una acción refleja contra sus creencias, comenzó a esbozar un pequeño rezo... y se sintió extrañamente relajado... había conseguido mover la torre fuerte. Después de varias averiguaciones, recaló en un bar. De las inmediaciones al crimen... con escondido nerviosismo, observó los continuos movimientos de las personas que ahí frecuentaban...hasta que un joven de aproximadamente veinticinco años, se acercó al mostrador para inquirirle al despachante, sobre la fotografía expuesta a todos, lo que lo hacía sentir realmente molesto y confuso. Disimuladamente lo siguió en el coche prestado hasta doblar la esquina fría y semi-oscura... Atracó ligeramente colocando el frente del auto casi sobre la humanidad de éste, y sin miramientos, lo increpó para recabar datos del asesinato. El joven reconoció la altura y el cuerpo de Osvaldo como digno de respeto, ya que había sido rugbier en un club al oeste de la ciudad... Los peones contrarios habían hecho una mala movida... la reina (Osvaldo), junto al caballo, el apoyo de la torre, y el alfil; habían conseguido avanzar unos cuadros cerca del rey opuesto. Osvaldo entregó los datos recavados a su amigo de la octava, y solicitó un móvil policial en las inmediaciones de los hechos. Por la noche, subió al coche y se dirigió al barrio marginal Las Tablitas; un tugurio donde la ley es la fuerza... y la vedette es la droga. Estacionó tratando de no llamar la atención; desenfundó un video cámara digital que comprara con los ahorros de su esposa, y esperó pacientemente que se desarrollaran los hechos... El móvil policial apareció sin reparos; con las luces de las balizas apagadas; se acomodó entre la destruida acera y un bache de la calle, e hizo sonar dos veces la bocina. Una joven se asomó entre la puerta de tejido que da ingreso al patio lateral, y con un ademán, hizo señas al patrullero que esperara. Rápidamente, un joven con campera de Jean y gorro de lana negro, subió a la parte trasera del vehículo policial; y raudamente se dirigieron a la comisaría. Osvaldo los siguió, filmando todo lo que acontecía. Una vez ingresados, él se dirigió hacia la comisaría novena, llevando lo filmado y contando lo ocurrido. El rey opuesto había movido todas sus piezas... El oficial de asuntos internos se acomodó seguro en el sillón giratorio de la oficina de Gustavo; Comisario de la octava y amigo de Osvaldo; depositó sobre el escritorio los prontuarios de los detenidos en su poder, y conjuntamente; repasaron metódicamente los rostros de los mal vivientes. Solicitó copia de todos con sus datos, y se retiró estrechándole la mano. Luego, junto a Osvaldo y su grupo investigativo, cotejaron la filmación y datos... El noticiero daba cuenta de..." una intervención en la comisaría octava de la ciudad; donde se habrían producido arrestos con intervención del juzgado del crimen con asiento en la Capital de la Provincia. Estarían involucrados comisario; agentes y oficiales; como así también reos que por intermedio de permisos especiales, salían a cometer ilícitos con posterior cuenta de ganancias a quienes tenían el poder de encerrarlos. Gracias a la especial colaboración de un padre, cuyo hijo había sido víctima de asesinato, se pudo comprobar que uno de los privados de libertad fue el causante de dicho crimen, en una de sus salidas esporádicas..." Osvaldo había sacrificado sus peones, quedándose sólo con el alfil; el caballo y la torre. El asesino de su hijo; el rey opuesto; había perdido casi todas sus piezas... Se sintió casi contento, porque aún debía completar la partida... aunque había puesto en jaque al rey, tenía miedo que la lenta justicia trabara en tablas lo que tanto le había costado conseguir. El celular llamó a su oficia, y una voz firme le informaba sobre el veredicto hacia el criminal de su hijo. Osvaldo no pudo retener la alegría que rápidamente le invadía el corazón... El ramo de flores se acomodó sobre la tumba de Marta; y sobre la de Andrés, la caja lustrosa de ajedrez que tanto le gustaba. Él había sido el rey de su juego; su madre la conciencia de la torre fuerte; su tío había aportado el caballo; y Osvaldo; la reina que inventaría el alfil... El guardia cárcel se aproximó a la celda del reo con cadena perpetua... por entre los gruesos barrotes le alcanzó una pequeña caja que le enviaran por correo. El joven desenvolvió extrañado la envoltura; y para su asombro; un rey de cristal negro se asomó como gastándole una broma...una blanca tarjeta adosada a su contorno dejaba leer dos palabras... jaque mate... |
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