LA ESCALERA

por MARKAMDA

Cierta vez, un gran monarca discutía con su asesor, la necesidad de saber cual sería el mayor gozo de hombre alguno… a lo que el otro le manifestó que era la riqueza y el poder…

El rey no conforme con las explicaciones, decidió llamar a un erudito en ese tipo de controversias, ya que teniendo ambas cosas, no lograba siquiera ser totalmente feliz…

Se presentó un gran sabio… hombre avezado en todo tipo de discusiones y gran filósofo de la vida… lo que le contestó al monarca lo siguiente…

Le dijo que el mayor gozo de hombre alguno en este mundo, era en efectividad, la riqueza y el poder… pero para ello, debería primero perder su vida… para luego al fin, poder encontrar lo que buscaba…

El rey, confundido, le increpó al sabio que si moría, nunca habría de lograr el cometido… a lo que éste le dijo, que luego de fallecer; él encontraría la llave que le abriría la puerta de la escalera al mayor gozo…

Consternado, el rey no quiso escuchar más al erudito, y por no entender las explicaciones; puesto que éste ya gozaba de esos privilegios; lo envió tirar su cuerpo a los leones…

Pasaron muchos años, y el rey buscó por todos los medios tratar de encontrar el gran gozo sin hallarlo… hasta que un día… otro rey trabó batalla con éste por el dominio de las inmensas tierras… a lo que él perdió su trono y todo lo que poseía…

El ganador ; apiadándose de su vida; lo desterró sin causarle la muerte; a lo que éste sintió gran dolor y pena por haber perdido su poder , riquezas, y la vergüenza que esto le acarrearía… y pensó que tal vez el gran sabio tenía razón… que tal vez si hubiere muerto, hubiera encontrado la escalera al gran gozo…

Y se fue muy lejos… con lo poco que le dejaron llevar… con sus penas y sus glorias… y recaló en un pequeño lugar, que era inmenso en fértil tierra… y se encontró con un hombre, parado frente a un pequeño y hermoso lago...

El que fuera rey se sentó a su lado cansado del tedioso viaje, y luego de saludarlo; le explicó su malogrado desenlace…

El hombre no se inmutó por los relatos del desdichado hombre; sólo atinó a darle la bienvenida al lugar… y se retiró pacientemente…

Pasó mucho tiempo de ese suceso… y el destituido rey poco a poco se fue olvidando de su condición pasada… y conoció a una joven campesina que luego amó con todo su corazón… y sembró la tierra… construyó su propia casa… crió sus propios animales… cocinó con sus propias manos… tuvo sus propios hijos… nietos… biznietos… y formó una gran familia, que era tan unida, como el deseo que una vez tuviere por encontrar el gran gozo…

Un día cayó en la enfermedad de la vejez… y su cuerpo quedó postrado en la llamada de la muerte… y mandó llamar con su esposa e hijos al hombre que una vez le diera la bienvenida al lugar… y le contó, antes de sucumbir; los hechos sobre el deseo del gran gozo y la dichosa escalera… y que se sentía contento porque al final podría hallarlo…

El hombre ya anciano escuchó su relato… y luego de un tiempo, por fin abrió su boca al hombre moribundo… y le comunicó lo siguiente…

“En el comienzo de los tiempos; el hombre gozaba de un estado de inocencia, en completa comunión con su Creador… pero después de su caída, no pudo encontrar gozo en la santidad, y trató de ocultarse de la presencia de Dios… y tal es aún la condición del corazón no renovado…

No está en gozo con Él, y no encuentra armonía en conjunto… porque si se le permitiera entrar en el cielo, no hallaría alegría en el lugar… porque el espíritu de amor desinteresado que reina allí, no haría vibrar en su ser cuerda alguna de simpatía… sus pensamientos… sus intereses… sus móviles… serían distintos de los que impulsan a los moradores celestiales… sería una nota discordante en la melodía del límpido cielo…

La educación… la cultura… el ejercicio de la voluntad… el esfuerzo humano… todos tienen su propia esfera… pero contra esto no tienen ningún poder… se puede producir una corrección extrema de la conducta, pero nunca pueden cambiar el corazón y las fuentes de la vida…

Pero para que esto sea revertido, debe obrar en él un cambio interior… una nueva vida de lo alto… debería nacer de nuevo… pero para poder lograrlo, no es necesario morir carnalmente… sino fallecer en acciones y pensamientos presentes… para vivir una vida nueva en el espíritu vivificador de Dios… porque cuando el corazón cede a la influencia de él, la conciencia se despierta y discierne la verdadera profundidad del gozo humano… Porque es esa, la llave hacia su escalera...”

El anciano terminó el relato… y antes de retirarse, corrió sus prendas de vestir, dejando entrever al moribundo, las profundas cicatrices confeccionadas por gruesas garras de leones hambrientos…

MARKAMDA
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