

UNA DISTINTA NAVIDAD
por Meryakasha
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| Me llamo María, tengo 14 años, vivía en Gaza, en la franja oriental de Palestina. No soy musulmana, mis padres son españoles (él trabaja como profesor de español en la Universidad; ella abogada, como asesora en una ONG, sobre los malos tratos físicos y psicológicos en la mujer) tarea complicada en un país musulmán como Palestina donde la mujer no tiene ni voz ni voto. Cada día voy al colegio mixto, mis padres tienen su religión, pero tanto mi hermano como a mi, nos han dado libertad en ese aspecto para ir o no ir a la iglesia, normalmente vamos, pero sin presión. En el autobús, coincido con Yasmina (Yasmi) como yo la llamo, ella se es musulmana. Sus padres sí la obligan a cumplir con la religión, ella dice que lo acepta, pero yo se que no le queda mas remedio. Viene mucho a mi casa, es un cielo de niña, estudiosa, trabajadora, mi madre dice que es una pena que Yasmi no puede seguir estudiando cuando tenga 16 años, la casaran con algún marido concertado, entonces su vida cambiara. Cuando viene a mi casa, alucina de ver como mis padres nos tratan igual a mi que a mi hermano (mi hermano es dos años mayor que yo), que tengo los mismos derechos que él. Vivimos cerca, la una de la otra, aunque no en el mismo barrio, desde que tenemos 6 años vamos juntas en el autobús ella va a un colegio musulmán, los niños y las niñas estan separados, en mi colegio estamos todos juntos (somos hijos de profesores, embajadores, militares españoles y americanos). Aquel día fatídico Yasmi me esperaba en la parada del autobús, yo a su casa no iba mucho aunque no decían nada sobre nuestra amistad, no les parecía bien que fuera con una no musulmana. Solo que mis padres no nos obligan a seguir las normas, en fin, cada uno somos como somos. Con mis padres teníamos planes de celebrar Nochebuena y Navidad aquí, mas fin de año en España. Mañana habríamos ido a comprar los regalos, pues pasado mañana ya era Navidad. Yo le dejaba el mp3 a Yasmi, le encantaba la música española, sobre todo Bisbal. Subimos al bus, al chofer le chocaba nuestra amistad, pero siempre que subíamos nos saludaba con simpatía, debía pensar que la diferencia de cultura no era problema para las relaciones de los seres humanos en jóvenes. Siempre íbamos por la misma calle para ir al cole, Yasmi se quedaba una parada antes. Pasábamos por delante de la embajada americana, pero aquel día debido a un control policial israelí, íbamos por otra calle. Los policías siempre respetaban los buses escolares, pero siempre, un recelo, un kamikaze podía perfectamente ir disfrazado de coger y al mismo tiempo tiempo llevar un cinturón de explosivos e inmolarse sin importarles quien fueran las víctimas, aunque fueran niños. Tal vez fuera una intuición lo que me obligó a mirarme por la ventanilla y ver un coche rojo, al principio pensé que estaba parado, pero luego ví que iba muy despacio, abrí mucho los ojos al comprender que era un kamikaze, venían a nosotros con la intencion de chocarnos y volar todos por los aires. Sin dudad cogí la mano de Yasmi, tiré de ella obligándola a levantarse del asiento para no asustar a nadie, le hice un gesto que ella comprendió al instante, miró por la ventana, también vio ella el coche rojo. Con gestos, sin llamar la atención llamé al chofer, pero no lo entendía. Yasmi se quedó paralizada, atemorizada, faltaban 10 m o menos para que impactara contra el bus, yo no quería morir, tenia padres, familia, planes de futuro para el día de mañana, además sólo tenía 14 años y toda una vida por vivir. Yasmi también tenía planes distintos a los mios, pero los tenia. Nos tumbamos en el suelo del autobús ¿Cómo íbamos a sobrevivir los 50 niños que allí íbamos? El coche rojo cada vez estaba mas cerca, se respiraba un tenso olor a muerte y destrucción. No se que impulsó a mirar al coger también por la ventana y ver el coche directo que venía hacia nosotros, tuvo la cabeza fría, abrió las puertas del bus y con calma, nos dijo que bajáramos todos que había una avería. Yo pensaba que no nos daría tiempo a bajar, nunca en la vida había rezado tanto como aquel día, haciendo la promesa que si me salvaba iría a misa todos los domingos. Faltaban 5 minutos para el impacto, tire de Yasmi, saltamos y nos caimos en el duro asfalto, cuando el coche impacto con el bus todo voló por los aires. No llegué a ver el caos que habia por toda la calle, de victimas destrozadas, hierros retorcidos, mire a Yasmi, ella también estaba herida le habian dado en una pierna. Yo estaba magullada, con cortes pero casi ilesa, llegaron ambulancias, bomberos, no me atrevi a mirar. Al poco rato divise a mis padres aterrorizados, creyendo que me encontrarian entre las victimas mortales. Les abracé, lloramos y reimos, me llevaron al hospital me reconocieron y me dijeron que estaba bien. Pregunte por Yasmina, estaba herida, la metralla le destrozo la pierna, estubieron a punto de amputarsela pero estaba viva. Aquel dia murieron 25 niños y el chofer; todos ellos victimas inocentes de un fanatismo incontrolable. Mis padres asustados, pidieron el traslado a España. Pasamos las navidades mas tristes y a la vez mas unidos que jamas habiamos pasado. De Yasmi me despedi, al ir a verla a su casa, sus padres entendieron nuestra a mistad cuando ya no habia remedio. Nos abrazamos llorando con todo el dolor del corazón al separarnos. Ya no volvía nunca mas a saber de ella, imagino que para ser una mujer con una minusvalia fisica, no seria nada facil reacer su vida en la sociedad musulmanan. Solo te deseo Yasmina desde España, toda la suerte del mundo, amiga. LISA |
Meryakasha
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