

EL NIÑO
por PRÍAMO

El niño se había dormido, tras una larga jornada en la que no había sitio nada más que para juego y diversiones, en los que los gnomos, monstruos, príncipes valientes, héroes de leyenda y jugadores de renombre recababan un espacio en su mente y eran objeto de su devoción, por fin había alcanzado la paz en el sueño, la tranquilidad del adormecimiento hizo presa en el infante y sus ojos que al comienzo del día eran vivos y brillantes se habían tornados en lánguidas persianas que casi no dejaban ver la luz, la sombra se adueñó de su mente, y todo volvió a su lugar. Sus padres ahítos de cariño, dulcificaron sus miradas, y sobre el depositaron, una vez más sus esperanzas, su futuro estaba en aquella imagen, en aquel cuerpo, ahora desmadejado sobre la cama, y ellos esbozaron una sonrisa, esa que nos hace más humanos cuando la sacamos a relucir, esa misma que nos sirve para desencantarnos y para conformarnos cuando algo no nos viene bien. Pero allí están ambos dos, recordando, reconociéndose, pensando, que una vez ellos también fueron niños, y aunque no lo recuerdan parece que viven diariamente en él, con sus juegos y sus frustraciones, con sus alegrías y tristezas, con sus enfados y satisfacciones. Allí permanecen en sus mentes, en sus sentimientos, y a través de él vuelven a jugar, y vuelven ha refugiarse en sus padres, ya quizás ausentes, y a recordar los perfumes, el de los polvos Heno de Pavia en el culito, el de la colonia Nenuco, el del jabón Lavanda y el de los zapatos Gorila, quizás el de los chicles con sabor a anís Nina, ó de la mantequilla de fresa, el del batido Puleva, de cacao claro, ó el olor de su padre ó el de su madre, ó esas manos fuertes y grandes que lo llevaban camino de cualquier sitio, mirando hacia arriba, en su pequeñez, y viendo, seguramente la sonrisa de alguno de sus progenitores. Cuanto tiempo, pensaron, cuanto, demasiado poco ó demasiado grande, será como quieran tomarlo, pero la realidad es que ellos continúan en ese cuerpo, en esos ojos, en esas miradas, en esa vida, ahora empezando, son ellos mismos los que vuelven a jugar y a reír, a gozar y a ser despreocupados. Y con ellos todos nosotros avanzamos un nuevo paso adelante en la continuidad, en el saber, en la fantasía y en la esperanza. Con él cuando ando me siento de nuevo niño, y vuelvo a mi pasado errático y fugaz, que rápido paso y que lejos está. Quiero volver a ser niño, ese niño, este niño, ó aquel niño, y quiero de nuevo jugar a la pelota, y al escondite, y a Policías y Ladrones, y a la lima, y a las chapas, y quiero sobre todo volver a soñar que era un héroe que todo lo podía, que era un soldado que siempre ganaba, ó un detective que todo lo descubría, ó un crac de foot-ball que metía goles a mansalva, o el bombero que salvaba al gato del fuego, ó el trapecista, ó el domador de leones, ó el pirata de los siete mares, o el astronauta que surca el espacio en la nave espacial ó simplemente mi padre, que era lo más grande que yo tenía cuando era niño. Lo dicho, cuando te miro mientras duermes sueño que alguna vez me echaras de menos tanto como yo diariamente te hecho de menos a ti. |
PRÍAMO
