EL TORREÓN

por PRÍAMO

Aquel torreón se mantenía enhiesto en lo mas alto de la campiña, fue construido durante muchos años, forjado a base de sufrimientos y batallas lejanas, en cada una, al regresar al páramo que entonces era, traía una carreta con piedras y poco a poco construyó un lugar para poder cobijar su alma herida.

Dominaba una amplia campiña, esa misma que en los amaneceres se teñía de tonos amarillos y violetas , esa misma en que las flores dormidas por la noche y frescas por el rocío, volvían sus pétalos para saludar e nuevo día; Un arroyo traía agua clara, ruidosa y transparente, escondiendo en su interior una rezumante vida continuada. Árboles frutales y de sombra tachonaban como botones amplias zonas de ese recinto ahora amarillento, dejando entrever que en su seno se desataba la vida y se corrían los velos del destino diariamente.

El, había construido un enorme torreón negro en me dio de la belleza del alrededor, por que así, pensó, que a pesar de que había decidido cerrar la puerta con el mundo, aún podría verlo, sentirlo y amarlo.

Vivió durante dos largos años allí encerrado, a su puerta llegaban las mas variopintas personas, mercaderes con sus fardos, religiosos con sus hábitos, guerreros cansados buscando cobijo, mujeres en busca de amor ó prosperidad, pero él encerrado entre esas piedras no dejó pasar a nadie y con cada golpe que daban con la aldaba, mas fuerte era su convicción.

Se pasaba los días mirando a través de una ventana o sentado en una balconada que daba al oeste..para poder ver en el atardecer como el sol y la luna jugaban al escondite. Le gustaba recordar la música del laúd en aquella cabaña solitaria un día cualquiera, o aquella sonrisa que perdió un día en el que su vida cambió de rumbo cuando una espada le arrebato parte de su vida en una pelea absurda con el destino.

Así transcurrieron esos años en los que solo se miraba en la lejanía y su corazón se había endurecido tanto como las piedras que lo sostenían. Pero una mañana, mientras respiraba los aromas de los fresnos y chopos se dejó caer un halcón por la ventana. Estaba sentado en el sillón de brazos cuando se poso en su respaldo y comenzó a piar, como si le quisiera decir algo, y empezó a moverse lentamente por su hombro y brazo hasta llegar a su mano desnudas y allí se colocó enhiesta y mirándolo fijamente.

Era de bello plumaje, negro con tonos iridiscentes a la luz del sol, de ojos vivos y penetrantes. Sorprendido se le quedó mirando y atisbó entre sus ojos el mundo que lo rodeaba, le dejo estar a su lado y el halcón permaneció en su mano, a veces se acercaba un poco más, como si algo quisiera decirle,. Pero él, era ya viejo y estaba arrugado y con profundas señales de batallas pasadas, cicatrices mal curadas y marcas de aceros invisibles.

Lo acarició y se dejo acariciar, y cada vez que lo tocaba parecía como si el halcón lo quisiera tocar también a él, hablaron en el idioma de gestos, y con palabras que solo sus oídos entendían, le contó su vida y le pregunto por el mundo tras aquellas piedras el halcón. Abriendo los ojos le dejo ver a su través, todo lo que había visto en sus vuelos... campesinos trabajando, animales comiendo, gentes cantando, amantes abrazados, niños en sus cunas, hombres de armas descansando, curas maldiciendo, viejos riendo, flores que se abrían cada día al sol, luces blancas que acompañan el nacer de una vida..

Y tras enseñarle aquello, desplegó sus alas y salió volando por la ventana..y poco a poco su imagen se perdía confundida en el horizonte, el quedo sentado y lagrimas amargas bajaban pos sus mentones...

Cuando se despertó estaba sudando y bajó corriendo las escaleras del torreón, abrió el portón ...pero el halcón ya no estaba, bebió en el arroyo el agua cristalina y se sentó entre las hierbas, sintió su frescura y miró al cielo buscándolo por doquier.. pero no encontró su rastro y volvió a su castillo... pero esa vez............... dejo la puerta abierta..por si volvía.

PRÍAMO

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