DE MI AMIG@

FERNANDO ISRAEL

 

EL ALMA Y EL AGUA

El alma esta en el agua
que un día se desborda
en blanca efervescencia
y entrega su caudal.

Despierta entre los picos
solitarios y fríos
para atender el llamado
de la tierra a sus pies.

Nace y desciende con brío
arrastrada por el peso
en la voz de unos versos
que a lo lejos escuchó.

Versos de amor y esperanza
que a todo instante se repite
sorteando troncos y codos
camino a su vertiente.

Esa boca en la arena
esa puerta hacia el mar
donde ahogar sus impulsos
y olvidar su soledad.

Esa misma que hoy la envuelve
sobre el lomo de una nube
esperando que la lluvia moje
los picos solitarios y fríos.

FERNANDO ISRAEL

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Tú eres mi canto ...

las notas que brotan
de tus de labios mojados
y se pierden ingrávidas
en la borra del vino.

Tú eres mi fuego ...

la dorada pasión
que nace en tu piel
y proclama mi cuerpo
tu único dueño.

Tú eres mi brisa ...

la suave ternura
que besa tus pechos
y confunde tus ojos
con el brillo del sol.

Tú eres mi brío ...

la aurora inmortal
que arriba puntual
y me trae tu aroma
envuelto en rocío.

Tú eres mi luz ...

el huraño lucero
que alumbra mis noches
y cobija en su rayo
tu rostro en mi sueños.

Tú eres mi pan ...

la espiga de trigo
que crece orgullosa
bajo el techo del cielo
y alimenta mi ser.

Esa eres tú
tan solo dos letras
que en su trazo dibujan
el mundo a mis pies.

FERNANDO ISRAEL

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EL CAMINO

Como gitano he andado
por tierra y mar y sin pausa
sin carta ni destino
mas que abrir el camino.

En sus veredas encontré
viajeros de buena fe
listos a compartir el vino
entre versos y sed.

Hombres de manos arrugadas
y muy ajada la piel
que aún sonríen cuando recuentan
los tajos en sus pies.

Y en tantas noches de fortuna
me esperó una mujer
para regalarme sus curvas
y abrigarme con su ser.

Gentes generosas y valientes
que dan todo y tienen todo
nada guardan, nada esconden
ni sus penas, ni sus miedos.

Son ellos los que alumbran
la senda que abro hoy
mientras se pierde mi sombra
a lo lejos del camino.

FERNANDO ISRAEL

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UNA HOJA DE OTOÑO

Hoja de Otoño que caes
suspendida en la brisa
sin mirar hacia atrás
sin saber quien te espera.

No es el verde de ayer
ni es el ocre incierto e
s tan solo tu vuelo
adornando el ocaso.

Sin tiempos ni peros
das color a la tarde
es ahora tu instante
tu reflejo de sol.

Y en un pestañear
ya no estas, no te veo
y me olvido de ti
y te llevo conmigo.

Llevo tu esencia
tu color y tu entrega
y aprendo a volar
suspendido en el viento.

FERNANDO ISRAEL

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