DE GRACIA TORRES

El pecado de amarte

No hay salvación posible al pecado de amarte
ni sentencia cumplida con tanta gratitud.

Si mil vidas costara saldar mi condena
mil y mil más, con agrado daría, si lo pides tú.

Es pecado mortal amarte como te estoy amando

pues prohibido es amar a nadie por encima de Dios
pero antes fui al cielo y le enseñé mi alma

y el mismo Dios, al mirarme, se ruborizó.

Soy pecadora confesa y justo condenada

y mi castigo lo arrastro en cadenas de dolor.
Es tortuoso amarte de forma infinita

pero ni viva, ni muerta, acabará mi amor.

No hay salvación posible al pecado de amarte

ni apelación, ni recurso que yo quiera emprender.
Mi vida ya muere con tan solo mirarte

y solo cuando me miras vuelvo a renacer.

Condenada estoy sin remedio a oír tus quebrantos

y no quiero ser rescatada de ésta, tu prisión.
Quiero quedarme siempre detrás de tu reja

sufriendo en mi vida y mi muerte palabras de amor.

No hay salvación posible al pecado de amarte

ni rescate, ni tregua que yo pueda aceptar
pues quién, sintiéndose amada como yo lo siento,

dejaría tu cárcel de besos por la libertad?

Gracia Torres

VOLVER