DE GRACIA TORRES

Niño viejo

 

Ojos profundos como el mar,

de mirada clara como el cielo,

de sentir sereno como la noche,

de querer intenso como el fuego.

 

Cargando sobre su espalda

arrastra cientos de penas,

tanto vive, tanto pasa

duramente algunas pruebas.

 

En su mirada dura,

azul, pero de acero,

oculta arrugas que en el alma lleva

resignadamente el niño viejo.

 

¡Que gastada está su vida,

que cansado está su cuerpo

de la vida que soporta

este pobre niño viejo!.

 

Escupe su desprecio

por la vida que lo atrapa

y con envidia mira el parque

desde la verja cerrada.

 

Es un niño y es un viejo.

Pobre, pobre, niño viejo.

Gracia Torres

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