

DE GRACIA TORRES




Niño viejo
Ojos profundos como el mar, de mirada clara como el cielo, de sentir sereno como la noche, de querer intenso como el fuego.
Cargando sobre su espalda arrastra cientos de penas, tanto vive, tanto pasa duramente algunas pruebas.
En su mirada dura, azul, pero de acero, oculta arrugas que en el alma lleva resignadamente el niño viejo.
¡Que gastada está su vida, que cansado está su cuerpo de la vida que soporta este pobre niño viejo!.
Escupe su desprecio por la vida que lo atrapa y con envidia mira el parque desde la verja cerrada.
Es un niño y es un viejo. Pobre, pobre, niño viejo. |
Gracia Torres




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