

DE GRACIA TORRES




Voy a ti
Desde la distancia, arrebatada por el impulso supremo del amor, voy Arrebujada en un abrigo sin formas, calor invisible que me arropa.
Tú, origen y causa de esa luz que alumbra las noches en que no dormí que moldeas mi cuerpo desdibujado de emociones embriagadoras. Cálido seno que como océano a sus sirenas meces y las consuelas. Mira en tu alma. ¿No ves el azul de un mar tranquilo reflejado en ella? Yo lo he visto cuando he mirado en tus ojos. He leído en ellos y vi. ¡Cuantos misterios me escondes! ¡Cuantas emociones guardadas para mí!
Eres el destino. La meta y premio cuando logre salir del laberinto. Mágico y tortuoso camino hasta encontrarte, conductor de mi carro alado. Llevada en volandas entré en tu dédalo y deseo descubrir tus caminos, recrearme en cada uno de los rincones secretos de tu ser inexplorado. Me fundiré en tus paredes para resanar viejas grietas de viejas llagas. Vestiré en mí tus lágrimas que tanto amor y sentimientos derraman.
Desde la distancia, arrebatada por el impulso supremo del amor, voy. La pura locura, ante un encuentro arrebatado de cordura, amado, soy. Fuego de la pasión. Viento cálido que se desprende de un bosque ardiendo. Voy a tu encuentro sabiendo bien donde voy. No hay regreso, ni lo quiero. Feneceré en tu mundo para seguir viviendo eternamente dentro tuyo. Vida que me das vida a la vez que me matas lento, lento con tu voz.
Me fundiré contigo y viviré en ti. Bendito el día en que tus ojos en mí posaste. ¡Ay amor! No sabes que estas perdido entre el mágico encanto de mis besos. Embriagadora fragancia de aroma celestial en esencia llevo para darte. Despertar de sentimientos desconocidos y entrega absoluta a tu ser en deseo. Porque tú, en esencia, Eres. Hacia ti voy con la inocencia de la pureza viva. Me dejaré caer en tus brazos con los ojos cerrados y confiada haré mi nido. Mientras, iré sacando de mi equipaje encajes blancos tejidos de caricias. Besos nuevos que heridas viejas no lograron ensuciar, traigo conmigo.
Tendrás que beberme, como yo te beberé a ti, para saciar la sed de amor. Beberemos de la misma fuente el agua pura y fresca de manantiales ocultos que iremos descubriendo arañando la piel de la inmensidad de nuestro futuro.
Sabio asceta, que viertes sobre mi frente conocimientos de amor arcanos. Laureado seas por existir para irradiarme tu magia y tus artes, por amarme. Mariposa soy que vuela ignorante a posarse tranquila en tus manos bellas, delicadas y suaves, de dedos largos, esculturales tesoros tallados por Dafne, dotados de inteligencia y de arte para acariciarme, don de la diosa Atenea. Veo cuando me bordas con tu pluma sobre papel, lienzo de tus sentimientos. ¡Que bien me conoces pintor! ¡Cómo plasmas mi alma en tus lienzos!. Haces versos.
Te miro y un escalofrío voraz me estremece porque me asusta lo que presiento: Voy a ser la mujer más feliz y dichosa, al ser amada por ti, del universo entero.
Y así, desde la distancia, arrebatada por el impulso supremo del amor, voy. Sabiendo que me amas, sabiendo que me esperas para arrebatar mi ser.
Ángel seré, o fantasma, si me lo pides. Cuando lo sientas no preguntes: Yo soy. Rozaré tu hombro, besaré tu pelo, respiraré tu aliento y te sentirás bien. Nube de aire invisible seré, sin distancias, que en calor agridulce te envuelva. Cada vez que me ausente estaré cerca, tendrás mi esencia besando tu sien. Absorberás el aire que en aura de mí te deje. Sentirás mi presencia eterna. No me verás, mas yo estaré y olerás en tu mano que no me ausenté de tu piel. Porque voy a dejarte marcado, amado. Voy a tu encuentro y te marcaré.
Mis manos tiemblan al pensar en tocarte, en rozarte. Cielo, voy a tocarte. Vibraciones espeluznantes serán para quien no sepa “amar” lo que es. Como almizcle me colaré por cada uno de tus poros y tu perfume seré. No me olvidarás. A fuego templado grabaré mi nombre en tu pensamiento. Sufrirás. Te besaré tanto que dejaré en tus labios marcado mi perfil. Condenado estas a ser mío porque te lo impondré a fuerza de amarte y desesperado no podrás negarte, porque nadie te ha dado lo que yo te daré. Tu voluntad me darás en ofrenda y tras acariciarla le daré libertad. No sabrás que hacer con ella, ya no será tuya y me suplicarás que la bese. No querrás dejarme escapar de tus brazos, no desearás apartarte de mí. Anularé tus sentidos con un tacto divino. No podrás resistir la locura de ser.
Voy a tocarte cielo, ¿no te da miedo?. Debería dártelo, por ser amado así. Robaré tu alma y la extenderé sobre mis suaves alas blancas de mariposa, la pasearé volando sobre las flores de mi jardín. Verás mi paraíso, es para ti. Después no te importará la muerte, yacerás inerte tras haberte enseñado a vivir. Todo eso porque te amo, porque intuyo el ser supremo que hay en ti.
Hierba fresca y fragante. Brillante rocío que nace cada alba en primavera. Brisa marina prendida en mi pelo navegando a proa de una vieja galera. El momento en que me tomes en tus brazos sabré que ese día nací. Esto es una promesa de felicidad jurada que voy a entregarte, mi amante. Porque mientras me ames dedicaré mi tiempo y mi vida a hacerte feliz.
Podrías apagar la luz de mi sonrisa, segada de dicha, si me dejases ¿Pero donde irías, si jamás hallarías mayor riqueza que la emanada de mí? |
Gracia Torres




![]()