
Asoka "El Amado de los Dioses promueve la contención en la muerte y el daño a los seres vivientes, Asoka, el gran emperador de la India, nació alrededor del año 299 antes de nuestra era. Fue nieto de Chandragupta, fundador de la dinastía de los mauryas y creador de un gran imperio en el norte de la India. Durante su juventud, Asoka era conocido como Canda Asoka, o Asoka el Feroz, por su personalidad agresiva. Como príncipe, se le entregó el gobierno de Vidisa (hoy Bhilsa) y se casó con la hija de un rico mercader. Cuando llegó la noticia de la muerte de su padre, el rey Bindusara, Asoka de inmediato se dirigió con su ejército a la capital, Pataliputra, la ocupó y eliminó a todos los príncipes rivales, sus medio hermanos; sólo respetó la vida del otro hijo de su madre. Este acto brutal fue rechazado por el pueblo, lo que demoró la coronación durante ocho años. Por fin ascendió al trono alrededor del año 270 a.C. Al octavo año de su reino, después de estabilizar su corte, decidió extender las conquistas de su abuelo y su padre. Invadió el reino de Kalinga, en el sur de la India. Sus ejércitos mataron a miles de personas en una batalla, y muchos otros murieron después por el hambre y las enfermedades. Se cuenta que Asoka se presentó en el campo de batalla, y quedó horrorizado por la cantidad de cadáveres que se observaban en los campos, el sollozo de niños y mujeres, y el hedor de muerte que se extendía por la tierra. Renunció entonces a sus campañas de conquista y regresó a la capital. Esta experiencia cambió definitivamente la actitud de Asoka. Según relata la tradición, Asoka respetaba a todas las religiones, como el budismo, el jainismo y el hinduismo. Seguía la costumbre de sus predecesores de dar alimento a los brahmanes, mas no les agradaban, pues no se mantenína limpios ni eran tranquilos. Pero un día, desde una ventana de su palacio, vio un novicio budista, Nigrodha, caminando sin prisa por la calle, con una expresión de serenidad. Impresionado, Asoka lo invitó de inmediato al palacio y lo invitó a sentarse. El joven novicio se dirigió entonces al trono y se sentó. Lejos de sentirse ofendido, Asoka le sirvió una espléndida comida con sus propias manos, y le pidió que le hablara de la doctrina de Buda. En poco tiempo Asoka se convirtió al budismo y llegó a ser su mayor defensor. Asoka renunció a comer carne, promovió los valores morales entre sus súbditos y promulgó el respeto a todas las religiones, a las que ayudaba económicamente. Instituyó un cuerpo de oficiales, encargados de la instrucción al pueblo en virtudes y buenas relaciones entre los habitantes y que fueron enviados a todo el reino en misiones religiosas. Creó hospitales, tanto para seres humanos como para animales, donde la curación se daba gratuitamente. Durante el reinado de Asoka casi todo el subcontinente indio fue unificado por primera vez en la historia. Para mantener la unidad de su imperio el prakrit fue proclamado el idioma oficial, excepto en las regiones más apartadas al norte y al oeste, donde también se hablaba griego. El arte floreció bajo la protección de Asoka, se erigieron hermosos palacios, y en todo el territorio del Imperio se construyeron monasterios y stupas, domos que protegían reliquias del budismo y del jainismo, o que marcaban lugares sagrados. Los edictos de Asoka fueron escritos en roca, con frecuencia en pilares de 15 metros de altura, en todo el territorio de su imperio, incluyendo las actuales regiones de la India, Nepal, Pakistán y Afganistán. En estas inscripciones Asoka es llamado "Devanampiya" (amado por los dioses) y " Piyadasi" (de porte agraciado). Tras reinar durante veinte años Asoka visitó el lugar del nacimiento de Buda en Lumbini, Nepal, y también realizó una peregrinación a Bodh Gaya, donde Buda obtuvo la iluminación, y a Sarnath, lugar del primer sermón de Buda. El apoyo y los regalos que Asoka otorgaba a la Sangha (comunidad monástica budista) atrajeron a varias personas que simulaban participar de esta doctrina, con el propósito de beneficiarse de la generosidad del rey. Esto llevó a una degeneración y a una falta de pureza entre la Sangha, y Asoka decidió corregir este problema. Convocó a un concilio en Pataliputra para determinar la verdadera naturaleza del Dharma, o sea la experiencia de la realidad que Buda transmitió a sus discípulos. Para Asoka, el Dharma significaba actividad en favor de toda la sociedad, la tolerancia religiosa, el respeto a la naturaleza, el cumplimiento de los preceptos éticos y la renuncia a la guerra. Quienes no seguían fielmente estas doctrinas fueron expulsados. Tras este concilio, Asoka decidió extender la misión religiosa y religiosa a otros países. Envío emisarios a Kandahar, Cachemira, Burma, Malasia, Sumatra y las regiones del Himalaya. También envió embajadores a los reinos de occidente, como al rey Antíoco II de Siria, Ptolomeo de Egipto, Antígono Gonatas de Macedonia, Alejandro de Epiro y Magas de Cirene, en el norte de África. Envió también a su hijo Mahendra y a su hija Sanghamitra a Ceilán, actual Sri Lanka, donde su visita se recuerda aún en nuestros días. El emperador Asoka falleció alrededor del año 237 a.C. Tras su muerte la economía se desestabilizó, surgieron guerras civiles y, aunque sus hijos conservaron el trono durante 48 años más, la India acabó por dividirse en pequeños reinos. Sin embargo la vida de Asoka marcó para siempre la región, por la fuerza que dió al budismo y por haber probado que era posible establecer una India unida. |
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