LUDWIG VAN BEETHOVEN
(1770-1827)

El genio se compone del dos por ciento de talento
y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación.
Beethoven

    El gran compositor Ludwig van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770, en Bonn. Fue hijo de Johann van Beethoven y María Magdalena Keverich. Durante su niñez su padre quiso hacer de él un niño prodigio, como Mozart, obligándolo a practicar piano constantemente, pero con poco éxito.

    El joven músico inició verdaderamente su carrera musical 1779, al convertirse en estudiante del organista Christian Gottlob Neefe. Algunos años después se unió a la orquesta de la corte de Bonn. Deseando ampliar sus conocimientos musicales, Ludwig viajó a Viena, llamada la "capital de la música", en 1787, donde fue alumno de Mozart durante unos meses, pero regresó a Bonn ese mismo año ante la enfermedad de su madre, que murió poco después, víctima de la tuberculosis. En este momento la familia vivía en la pobreza, pues el padre era alcohólico y gastaba en licor el poco dinero que conseguía.

    Beethoven viajó nuevamente a Viena en 1792 y se convirtió en estudiante de Haydn y Salieri. Su padre falleció poco después, y sus dos hermanos se reunieron con él en Viena. En 1795 se dió a conocer como un gran compositor y pianista, presentando un concierto con mucho éxito. Logró así mantener a su familia, ofreciendo conciertos, vendiendo composiciones y dando clases de piano. Varios miembros de la aristocracia le concedieron una pensión anual con la única condición de que residiera en Viena.

    Esta época en la vida del compositor es conocida como su primer periodo. En él seguía los lineamientos del estilo clásico, sin introducir en él grandes innovaciones. A este periodo pertenecen sus primeras dos sinfonías, cuartetos para seis cuerdas y el oratorio Cristo en el Monte de los Olivos.

    Poco antes del año 1800 empezó a manifestarse su sordera. La pérdida de capacidad auditiva le produjo una gran crisis, y plasmó su deseperación en una carta escrita a sus hermanos, conocida ahora como el Testamento de Heiligenstadt. Su obra musical se transformó en una música llena de pasión y emotividad. Admirador de Napoleón, antes de que éste se autocoronara emperador, le dedicó su Tercera Sinfonía. Las sinfonías Quinta y Sexta, llamada también Pastoral, el concierto para dos violines y muchas otras obras muestran un cambio definitivo no solo en el estilo personal de Beethoven, sino también en la música en general.

    Beethoven, además de conciertos, sinfonías, sonatas y otras composiciones, escribió una sola ópera, Fidelio, presentada en 1803 sin gran éxito. También fue desafortunado en la vida amorosa. Sufrió otra crisis con la ruptura con una mujer, a la que se conoce como la "Amada Inmortal", como él la llamaba en sus cartas. Se cree que se trataba de Antonia Brentano, la esposa de un amigo. Tampoco logró la felicidad con Giulietta Giucciardi, una joven alumna a quien dedicó la famosa sonata "Claro de Luna". Sin embargo sus propuestas de matrimonio fueron siempre rechazadas.

    Su sordera llegó a ser total alrededor de 1815, y sólo podía comunicarse con otras personas por medio de una libreta. Su enfermedad le impidió volver a ejecutar en público, y para componer utilizaba una barra de metal que intruducía en el piano y que sujetaba con los dientes. Se inició su tercer periodo, caracterizada por obras más personales e innovadoras, que fueron poco comprendidas en su época. La Misa Solemne, por ejemplo, usaba una armonía novedosa y poco convencional, al igual que sus últimos cuartetos para cuerda y sus sonatas para piano.

    Cuando su hermano Caspar Carl falleció en 1815 inició un litigio para poder hacerse cargo de su sobrino, Carl. En un principio el tribunal estaba de parte de la madre, pero la intervención del archiduque Rodolfo, el mayor protector de Beethoven, le dio la victoria. Sin embargo Beethoven no fue un buen tutor, y los problemas entre tío y sobrino aumentaron con el tiempo. 

    La Novena Sinfonía, llamada Coral, fue estrenada en 1824. Obtuvo el permiso para incluir en ella la Oda a la Alegría, poema escrito por Schiller. Beethoven insistió en dirigirla él mismo, a pesar de que no podía escucharla. Sin embargo se nombró a un director para que dirigiera a la orquesta a espaldas del compositor. Se relata que cuando la sinfonía terminó, la soprano tuvo que acercarse a Beethoven y dirigirlo hacia el público, para que él pudiera contemplar los aplausos. 

    Los problemas entre Beethoven y sus sobrino empeoraron y desembocaron en un intento de suicidio de Carl en 1826. Tras este incidente la salud de Beethoven se fue deteriorando progresivamente. Falleció el 26 de marzo de 1827 en Viena.

    Beethoven consiguió ser independiente y vivir de los encargos que se le realizaban, sin estar al servicio de un príncipe o un aristócrata como era el caso de muchos músicos de la época. Personificó así la liberación del artista, y se convirtió en un modelo para músicos posteriores.