JERJES I
(519-465 a.C.)

"Sólo con grandes riesgos se pueden logran grandes resultados"
Jerjes

    Jerjes I, rey de Persia, nació alrededor del año 519 a. C. Su nombre en persa antiguo era Khshayarsha, y es mencionado en la Biblia, en el libro de Ester, con el nombre de Ahasuero. Fue hijo de Darío I y de Atosa, hija de Ciro II el Grande. Perteneció a la dinastía de los Aqueménidas. En el año 486 a. C. subió al trono persa, tras la muerte de su padre.

    Su primera acción como rey fue sofocar una rebelión en Egipto, que entonces era una satrapía bajo el dominio persa. El año anterior a la subida al trono de Jerjes los egipcios de habían rebelado contra Persia por los abusos de éstos, sobre todo en el campo religioso. Jerjes aplastó brutalmente la revuelta y colocó a su hermano Aquemenes como gobernador de Egipto. La fuerza con la que los egipcios fueron subyugados obedecía a la necesidad de retirar tropas persas para iniciar la más importante preocupación de los persas: la lucha contra las ciudades griegas.

    Griegos y persas se habían enfrentado en Asia Menor, cuando la expansión del imperio persa había conquistado las ciudades griegas en esa zona. Jerjes tardó cuatro años en preparar el ejército para su campaña en Grecia. Ordenó excavar un canal a través del istmo de Athos, pues años antes las naves de su predecesor Darío habían sido destruidas en una tempestad al doblar el cabo de Athos. Con el canal se pretendía evitar una catástrofe semejante.

    Para agilizar el transporte de sus tropas, Jerjes ordenó también realizar la construcción de un puente flotante de más de un kilómetro de longitud sobre el Helesponto, llamado ahora Estrecho de los Dardanelos. El primer puente fue destruido por una tormenta, y se cuenta que Jerjes mandó azotar al mar con trescientos latigazos como castigo, y arrojar cadenas al agua para simbolizar que el mar se convertía en su esclavo.

    Según los historiadores antiguos, Jerjes reunió un ejército de tres millones de hombres. Aunque hoy se considere a este número una cifra exagerada, no se duda en que era uno de los mayores ejércitos de la antigüedad. Además, el historiador Herodoto cuenta que las fuerzas persas incluian 1207 naves que seguían al ejército a lo largo de la costa.

    Jerjes envió a su ejército a través de Tracia, Tesalia y Lócrida. En el desfiladero de las Termópilas derrotaron a las fuerzas espartanas lideradas por Leónidas, que a pesar de ser derrotado logró retrasar a los persas durante diez días. Los persas continuaron luego su avance y llegaron al Ática; atacaron e invadieron Atenas, que había sido abandonada. Los templos de la Acrópolis fueron incendiados.

    Sin embargo la suerte no se mostró favorable largo tiempo para los persas. Tras las victorias terrestres iniciales se sucedieron varias derrotas importantes en el mar. La flota persa fue vencida en la batalla de Salamina, con lo que perdió el dominio marítimo. Jerjes entregó el mando de su ejército en Grecia a su cuñado Mardonio, y se retiró a Asia Menor. Con las derrotas de Platea y Eurimedonte los persas fueron rechazados del suelo griego.

    Tras la derrota en Grecia Jerjes regresó a Persépolis, su capital. Gobernó hasta el año 465 a. C., cuando fue asesinado por el capitán de la guardia de su palacio. El sucesor del trono persa fue su hijo Artajerjes.