
El ser de las cosas, no su verdad, El teólogo y filósofo santo Tomás de Aquino nació dentro de una familia aristocrática en Roscasseca, cerca de Aquino, Italia, entre 1224 y 1225. Sus padres lo enviaron a estudiar en el monasterio benedictino de Montecassino, donde sus padres deseaban que siguiera una carrera eclesiástica. Más adelante se trasladó a Nápoles, en cuya Universidad amplió sus estudios en Teología y Artes. En Nápoles, antes de graduarse, quiso unirse a la orden de los dominicos. Su madre se opuso terminantemente a que Tomás ingresara en una orden mendicante, y obtuvo el permiso de Federico II para que otros dos de sus hijos, que formaban parte del ejército imperial, raptaran a Tomás en Acquapendente en mayo de 1244, y lo encerraran en el castillo familiar de Santo Giovanni. Un año después Federico II acceptó que Tomás fuera puesto en libertad, tras recibir una queja de Juan el Teutónico, general de la orden de los dominicos. Tomás se trasladó a París, donde continuó con sus estudios. Fue ordenado sacerdote en 1250 y trabajó a partir de 1252 como profesor en la Universidad de París. En 1256 recibió el título de maestro en teología, y ocupó una de las cátedras reservadas a los dominicos. Inició también por estos años la redacción de sus primeras obras, en las que se alejó de la tradición teológica de la época, que estaba dominada por las enseñanzas de san Agustín. Tomás de Aquino regresó a Italia en 1259, llamado por el papa Alejandro IV. Ahí fungió como consejero y profesor de la curia papal, además de acompañar al pontífice en sus viajes. Inició también la redacción de varios comentarios al Pseudo Dionisio y a Aristóteles, y finalizó una de sus obras más importantes, la Suma Contra Gentiles, en las que criticaba las filosofías y teologías que habían surgido a lo largo de la historia. También inició la escritura de su obra magna, la Suma Teológica, en la que expone todas sus ideas. En 1268 Tomás de Aquino regresó a París, donde discutió con las ideas del filósofo Siger de Brabante. Brabante era el principal exponente de la doctrina de los averroístas, llamados así por ser seguidores de las ideas del filósofo musulmán Averroes. Los averroístas afirmaban que la filosofía era independiente de la revelación. Ésta idea amenazaba la integridad de la supremacía de la iglesia, y fue combatica por Tomás de Aquino, que expuso hábilmente que tanto el conocimiento adquirido por los sentidos y el adquirido por la revelación divina procedían ambas de Dios, por lo que no se contradecían, sino que eran complementarias. Estas críticas contra los averroístas salvaron a la iglesia de una profunda crisis teológica. Tomás de Aquino las expuso más claramente en su tratado De unitate intellectus contra averroistas. El religioso abandonó París en 1272 y se trasladó a Nápoles, donde organizó una nueva escuela dominica. Enfermó en marzo de 1274, mientras viajaba para asistir al Concilio de Lyon, al que había sido enviado por el papa Gregorio X. Falleció el 7 de marzo en el monasterio cisterciense de Fossanova. Fue canonizado por el papa Juan XXII y proclamado Doctor de la Iglesia por el papa Pío V. |
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