
"Cualquier movimiento en la historia Josip Broz nació el 7 de mayo de 1892 en Kumrovec, Croacia, que en ese entonces formaba parte del Imperio Austro-Húngaro. Su padre era croata y su madre eslovena. Tras realizar sus estudios, fue enlistado para luchar en el ejército austríaco durante la Primera Guerra Mundial. En esta guerra fue herido y hecho prisionero por los rusos. Acabada la Primera Guerra Mundial, se unió a los bolcheviques en la Revolución Rusa, tras lo cual regresó a Croacia, que había pasado a formar parte del efímero Reino de los Servios, Croatas y Eslovenios, que pasaría más tarde a llamarse Yugoslavia. En su país participó en la fundación del Partido Comunista Croata, que fue formado ilegalmente. Fue encarcelado bajo cargos de agitación, de 1929 a 1934. Tras ser liberado se trasladó a Moscú, donde participó en la Internacional Comunista (Komintern). Luego viajó a París donde trabajó en la organización de las Brigadas Internacionales, que apoyaron a la Segunda República Española durante la Guerra Civil. En 1937 fue enviado por la Komintern de regreso a Yugoslavia, para que organizara el Partido Comunista. En esta organización Tito criticó la dominación de los serbios sobre los demás pueblos yugoslavos. Cuando las tropas nazis de Alemania atacaron e invadieron Yugoslavia a inicios de la Segunda Guerra Mundial, Tito creó un movimiento popular de resistencia, integrado por miembros de todos los pueblos yugoslavos, con el objetivo de resistir a los alemanes y a sus aliados. Así se convirtió en el comandante del Ejército Nacional de Liberación, y formó en 1942 un consejo antifascista, dirigida principalmente por los comunistas. Ésto produjo un conflicto con los chetniks, quienes formaban un movimiento de resistencia pero que tenía el objetivo de restaurar la monarquía serbia. Fue durante esta guerra que Jovip Broz adoptó el sobrenombre de "Tito". El éxito de las guerrillas de Tito durante el conflicto lo convirtió en el líder de los distintos pueblos de su nación, incluyento al grupo dominante, los serbios. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, los aliados fueron incapaces de lograr un acuerdo entre los comunistas y los partidarios de la monarquía. Tras la liberación de Belgrado, Tito negoció la unión del gobierno monárquico yugoslavo con su propio Concilio Nacional de Liberación, y en marzo de 1945 se convirtió en el jefe de un nuevo gobierno federal. En noviembre ganó unas elecciones en las que sólo se permitieron candidatos del partido comunista. El rey Pedro II fue depuesto y se proclamó la República. Tito gobernó dictatorialmente, suprimiendo la oposición interna. Nacionalizó la industria yugoslava e instauró reformas económicas. No intentó colectivizar la actividad agrícola, pero obligó a los granjeros a entregar grandes partes de su producción al estado. Aunque en un principio Tito seguía la línea ideológica de Stalin, pronto empezaron a haber diferencias entre ambos. Tito optó entonces por desligarse de la política oficial comunista soviética, lo que significó la expulsión en 1948 del Partido Comunista yugoslavo de la Komintern (ahora llamada Kominform). Realizó varias purgas de miembros de su partido que estaban a favor de la Unión Soviética, y reprimió las disicencias nacionalistas. Su equipo de gobierno retomó la idea marxista de la autodeterminación de los trabajadores, realizó reformas económicas liberales y una ligera descentralización del gobierno. En 1955 Yugoslavia se reconcilió parcialmente con la Unión Soviética, pero Tito condenó las invasiones soviéticas de Hungría, Checoslovaquia y Afganistán. Las relaciones entre los dos países fueron alternativamente amigables y hostiles, pues los soviéticos no aceptaban la independiencia ideológica de un país comunisca como Yugoslavia. En la década de 1960 Tito se unió a líderes de varios países africanos y asiáticos para promover el movimiento de países no alineados, una forma de independencia de países pequeños frente a la polaridad mundial presentada por los Estados Unidos y la Unión Soviética. También apoyó la diversidad en el ámbito de países comunistas, y más tarde la política soviética de distención hacia los países occidentales. Josip Broz "Tito" falleció el 4 de mayo de 1980 en Liubliana, tras una prolongada enfermedad, y fue sepultado en Belgrado. No pudo haber remplazo para su liderazgo, y las diferencias nacionalistas entre las repúblicas rivales de Yugoslavia aumentaron hasta producir una terrible guerra civil y la desintegración del país, diez años después de su muerte. |
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