José Martí

La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.

La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía.

Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.

La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes.

Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.

La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor.

La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie.

Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.

Los niños son la esperanza del mundo.

El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea.

Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas.

También a un grande hombre lo puede exasperar una miserable mosca.

Para pedestal, no para sepulcro, se hizo la tierra, puesto que está tendida a nuestros pies.

Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio.