Lord Byron

La amistad es el amor, pero sin sus alas.

El mejor profeta del futuro es el pasado.

Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor.

Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo.

La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos.

El mundo no puede dar alegrías tan grandes como son las que quita.

La sangre sirve solo para lavar las manos de la ambición.

El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.

El que no ama su patria no puede amar nada.

El matrimonio es al amor lo que el vinagre al vino. El tiempo hace que pierda su primer sabor.

Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.

Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo.

Jamás mueren en vano los que mueren por una causa grande.

Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último,
y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.