
![]()
![]()
HERMAN MELVILLE
MOBY DICK
La narración desarrolla una conflictiva relación entre la imponente ballena blanca (llamada Moby Dick) y el obstinado y amargo Capitán Ahab. La génesis de esta relación tormentosa es un encuentro que es previo a los sucesos narrados y en el que la ballena le destroza las piernas al Capitán. Este hecho se convierte en el inicio de una obsesión por destruir al poderoso animal. El capitán estará dispuesto a llegar hasta las últimas concecuencias con tal de llevar a cabo su venganza. Ahab se transforma en un sujeto totalmente atribulado, y su ira -prácticamente de alcances divinos- llevará al lector al borde de un abismo atemorizante. La ballena es el mal convertido en criatura, a la que el ser humano enfrenta como cuando lo hace con terrores ancestrales. Por su parte, Ahab es el mal de la locura, capaz de perder su humanidad y volverse casi indestructible alimentado únicamente por la Venganza. Este enfrentamiento entre la criatura monstruosa y el hombre mutilado físicamente -pero que se fortalece por su odio- constituye una metáfora de un conflicto ya tópico en la literatura: el intento del hombre, generalmente fallido, por dominar la Naturaleza. Aunque la historia, aparentemente es simple en un principio, tiene grandes implicaciones filosóficas, humanas y éticas. En la confrontación entre la ballena y Ahab, el lector podrá hallar reminisencias de un antropocentrismo exacerbado, donde el ser humano lucha por imponer su individualidad y el control de su vida, ante las fuerzas superiores de la Naturaleza. Por otro lado, pueden descubrirse ecos de la tradicional lucha entre el bien y el mal, aunque relativizada totalmente, lo que la hace más interesante; la Ballena es el mal de una natura desbocada que destruye todo cuanto encuentra a su paso, y Ahab representa la maldad del hombre capaz de causar su propia destrucción en su afán por destruir a su enemigo. De igual forma, esta misión del Capitán Ahab adquiere proporciones épicas y míticas, pues recuerda grandes luchas como cualquiera de los trabajos de Heracles (Hércules), los viajes de Odiseo (Ulises), la contienda entre Edipo y la Esfinge, el combate de San Jorge y el dragón, o el enfrentamiento entre Jacob y el Ángel. Con descripciones detalladas, todo el mundo, la fisonomía y el comportamiento de las ballenas es revelado con gran precisión, y a la vez con una gran estética. La tragedia de Ahab puede explicarse como la acción de Némesis -diosa griega del destino-, cuya intervención implica el sometimiento del ser humano a voluntades más trascendentales. Así, la novela es un profundo estudio de la capacidad destructora del ser humano, con una ética según la cual el capitán ha pecado por orgullo (hybris), por querer ir más allá de sus capacidades y contravenir fuerzas superiores. Pero lo hermoso es que en esta historia de odio y venganza, se trasluce una admiración por la fuerza del enemigo y así la relación entre la ballena y el Ahab resulta paradigmática como oposición de dos voluntades: la humana y los inclementes designios de la Naturaleza, tan bella como peligrosa. |