LEWIS CARROLL

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

   Alicia en el País de las Maravillas fue escrito por Lewis Carroll (Charles L. Dogson) a finales del siglo XIX.

    Este libro es considerado -la mayoría de las veces- literatura para niños, lo cual sin dejar de ser cierto, no es exacto. En realidad, Alicia presenta varios niveles de lectura en los que podemos encontrar desde una simple y loca historia en un mundo de fantasía, hasta una verdadera burla del sistema.

     Con un estilo cargado de ironía, este libro ha sido las delicias de niños pequeños y grandes desde que vio la luz, pues las aventuras de la joven Alicia son verdaderamente fantásticas y totalmente maravillosas.

     El personaje es una niña rubia de once años quien se asombra, pero no se sorprende de los "disparates" que encuentra en el País de las Maravillas. Su lógica se ve totalmente adecuada a la ilogicidad aparente del texto, lo que hace que el lector sienta una especie de desfase y se llegue a preguntar si este mundo no es tan absurdo como el de Alicia.

     La ilogicidad del texto se logra con verdadera profundidad, por lo que no es un texto simplemente surrealista donde las cosas no calzan, sino que cualquier elemento tiene su razón de estar ahí y busca una subversión o una transgresión. Si ésta es la lectura que se hace, el libro puede resultar realmente serio y con alcances muy intelectuales, pues en él se ha encontrado toda una exploración lingüística, que parte de paradojas matemáticas y juegos del lenguaje.

    El tiempo es tal vez uno de los primeros elementos que se ven retorcidos o subvertidos en Alicia, para romper las fronteras de nuestro mundo de convenciones, el cual es tal vez caricaturizado o llevado al ridículo. Así, el conejo sufre de una fuerte neurosis por el tiempo y cree que va a llegar tarde y anda con un reloj enorme, el cual no evita que él llegue tarde.

    En esta misma línea, se puede ubicar el no-cumpleaños que es celebrar el día que no se cumple años, lo cual sería trecientos sesenta y cuatro al año, por lo que -según lo plantea el Sombrerero Loco- tiene más sentido que tener sólo una fiesta al año.

    De esta manera, y con muchos otros episodios donde salen personajes clásicos de la literatura infantil inglesa, se subvierte el mundo y especialmente la visión de mundo victoriana, la cual se caracterizaba por ser muy rígida.

    Alicia nos presenta un país de maravillas en las cuales ella -y a la vez el lector- encuentra lógica dentro de la ilógica y ve la razón de la sinrrazón. Las cosas pueden ser provocadas por causas que aparentemente no tienen nada que ver, y no comprenderlo es realmente absurdo.

   
Aquel que no pueda creer en esta premisa, al menos mientras lee el texto, simplemente no comprenderá el país de las maravillas y estará demasiado confuso para disfrutarlo.

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