MARIO VARGAS LLOSA

LA CIUDAD DE LOS PERROS

    La Ciudad y los Perros es la primera novela en la que se siente a Mario Vargas Llosa, escritor peruano, verdaderamente maduro literariamente hablando.

    Esta novela ha sido traducida a más de treinta lenguas y además fue llevada a la gran pantalla por el director Pancho Lombardi.

    Ubicada en el colegio militar Leoncio Prado, la acción decididamente es toda una crítica al mundo que confunde la masculinidad con la violencia, que reprime la sensibilidad y que definitivamente daña la mente de todos aquellos que pasan por este sistema educativo.

     Con grandes contrastes evidenciados con la presencia del Poeta -joven de clase adinerada-, el Esclavo -demasiado sensible para lidiar con la violencia-, y el Jaguar hijo de una cruda y difícil circunstancia de pobreza y violencia, esta novela es primero una autopsia de la sociedad peruana, pero además lo es de las socidades latinoamericas que de una u otra forma reproducen este sistema.

     En esta novela, el lector puede encontrar un fuerte y conmovedor dramatismo, una realidad asfixiante y cruel, pero además se enfrentará con un estilo magistral que cambia de focalización y de tiempo de la narración con una sorprendente y fluida facilidad.

      Por eso, este texto ha sido el que consagró a Vargas Llosa y lo introdujo de lleno en la lista de escritores contemporáneos que realmente levantan la literatura de nuestro continente.

       De primera entrada, cualquiera podría pensar que se encuentra ante una novela para adolescentes, con conflictos propios de la edad, pero no se engañen. Esta novela le hace toda justicia a su título desde el cual cabe intuir el clima inclemente que envuelve a toda la narración.

    La sangrienta realidad de un cosmos desgastado por la milicia y las profundas heridas provocadas por la diferencia de clases, cada vez más abismal, son en muchos de nuestros países recientes recuerdos o dolorosas experiencias con las que hemos tenido que aprender a vivir, y en este libro son el material que lo hace tan maravillosamente humano.

    Porque el texto de Vargas Llosa nos enfrenta de manera descarnada con esa realidad y nos muestra que todo ese sistema impositivo y represor, únicamente logra que quedemos despojados de la humanidad, que al fin y al cabo es lo único que realmente permite que sobrevivamos, y nos convirtamos en máquinas asesinas, pues aquel que no se endurece sólo le queda una vía, la muerte o el sufrimiento.

    Es además en este ámbito prohibitivo y restrictivo que normalmente emergen las pasiones más desenfrenadas, la violencia más ilimitada, las perversiones más oscuras y especialmente la corrupción que arrastra tanto a quienes son débiles como aquellos que tratan de mantenerse al margen.

    Así, el texto es el vivo ejemplo de muchas de las problemáticas con las que en Latinoamérica nos seguimos enfrentando debido a que nuestros líderes olvidan fácilmente el camino del diálogo, caen en la belicosidad, dejan de ser razonables y caen en la tentación de poder que inevitablemente corrompe.

    Pero su valor no se limita a esta radiografía de la injusticia de nuestras sociedades, sino que además su completa maestría narrativa, su convincente construcción de personajes y las situaciones dramáticas, la hacen una de las grandes novelas latinoamericanas y sin duda una de las más importantes obras de la literatura universal del siglo XX.

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