PABLO NERUDA

CONFIESO QUE HE VIVIDO

    El siglo XX fue un siglo bondadoso para la literatura latinoamericana, y Chile no fue la excepción, pues en su seno nació y se desarrolló uno de los más reconocidos poetas de la historia.

    Hoy en día, pocos son los que no han escuchado hablar de Pablo Neruda. Su famoso poemario Veinte poemas de amor y una canción desesperada indiscutiblemente ha logrado colocarse entre los libros de amor más inspirados que jamás conociera la humanidad, y por si fuera poco la película Il Postino le hace un homenaje, en 1994.

    Pero Neruda (Ricardo Neftalí Reyes) no sólo era poeta amoroso, sino que se destinguió por comprometer su arte y talento con una causa, la causa de los oprimidos, de los más débiles, de los maltratados. Pablo Neruda era comunista, y se caracterizaba por tener una profunda conciencia social e histórica, lo que le permitía ser crítico de su momento histórico.

   El poeta chileno muere en 1973 pocos días después del asesinato y derrocamiento del popularmente electo Salvador Allende, amigo y compañero del partido del poeta, hecho que diera inicio a la dictadura de Pinochet y que fuera impulsado por interéses estadounidenses. Un año después, el mundo conoce sus memorias bajo el hermoso título de Confieso que he vivido , libro que la esposa del escritor había logrado rescatar de los saqueadores militares.

    Esta autobiografía -a manera de confesión enérgica al final de su vida- es muestra clara de lo que para el poeta era importante, pero más que eso constituye una ineludible evidencia de que la poesía puede estar en todo lado, sólo hay que saberla escuhar y saberla sentir.

    En sus memorias, Neruda habla de sus ideas, de la literatura, del devenir político, de sus posiciones y de todo aquello que fuera significativo en su vida como el amor y la amistad; pero lo más impresionante es que lo hace a través de un estilo poético más que perfecto, sentido.

    Así, con palabras e imágenes muy líricas que inflaman la sensibilidad del lector, Neruda entrega su biografía, su tiempo y su mundo, el mundo de todos, en un tono de complicidad en el que se destilan la intimidad, las ideas más sólidas, las contradicciones, la mirada y la herida de un escritor que ha sido más que una voz, una luz en nuestro a veces turbio universo.

    La firme confesión de vida que nos plantea el poeta casi a manera de manifiesto, nos hace recordar que la vida es una y que hay que vivirla, a veces bien y a veces mal, pero vivirla con todas sus consecuencias y con todos sus bemoles, y que no deberíamos ser tan indiferentes a lo que pasa a nuestro alrededor, pues es ahí tal vez donde se encuentra lo más importante: nuestras circunstancias.

    Neruda fue merecedor del Premio Nobel de Literatura  en 1971 y del Premio Lenin de la Paz. Antes había obtenido el Premio Nacional de Literatura en 1945.

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