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PUBLIO VIRGILIO MARÓN
LA ENEIDA
Siguiendo esta tradición, el poeta Publio Virgilio Marón compuso la bella Eneida, cuyos versos nos narran con emotividad la fundación de la ciudad de Roma y a la vez se convierte en una especie de texto consolidador de la literarura latina. Su héroe, el príncipe troyano Eneas, huye de la caída de Troya y experimenta muchas aventuras sobre la tierra y bajo ella, perderá a su esposa y se enamorará de la bella princesa Dido, antes de llegar a Roma, donde fundará un Imperio. La literatura muchas veces ha estado al servicio de diferentes proyectos políticos, y la Eneida no es la excepción, pues aparentemente fue encargada por el propio emperador Augusto, con ánimo de glorificar el Imperio, lo que Virgilio cumple a cabalidad. De esta forma, La Eneida establece una Roma ideal, la que debía existir y hacia la cual debían encausarse todos los esfuerzos. En ella se proclama la divina misión de Roma como rectora de los demás pueblos humanos, esto porque como toda epopeya rescata y enaltece el carácter nacional. Además, alaba y fija los orígenes divinos de sus gobernantes, de manera que proporciona un soporte ideológico para el gobierno de Augusto. Sin embargo, su riqueza trasciende el proyecto político e ideológico y se convierte en un texto que narra con profundidad, el sentido filosófico de la existencia y las reflexiones humanas más elevadas. Por ello, se comprende que en la Edad Media se leyera más que nada desde la perspectiva filosófica, y que Dante eligiera a Virgilio como su guía en la gran travesía de la Divina Comedia, después de lo cual se convirtió en referente básico del Renacimiento. Este texto cuenta con una estructura simétrica de doce libros: seis con un tono más aventurero, donde el héroe emprende su viaje mítico desde Troya hasta Roma, y los otros seis primordialmente épicos, donde se narra la fundación de una ciudad que luego llegará a ser la gran Roma. Sus versos, en cuanto a la métrica y a la musicalidad son considerados verdaderos ejemplos de la excelencia, por lo que el valor literario de este texto es incuestionable y se toma siempre como referente de la maestría poética. La Eneida debía ser quemada -según la voluntad de su autor- después de su muerte, pero el emperador Augusto la salvó de las llamas y así no sólo le dio un texto fundante a su Roma, sino que le permitió a la humanidad conocer este gran pilar de las letras universales. |