HORUS

    Horus es uno de los dioses más importantes del antiguo Egipto. Se le representaba con la cabeza de un halcón, a veces como un niño con coleta y metiéndose un dedo en la boca,  y el la tercera dinastía como adulto con cabeza humana, con la doble corona. Horus fue el protector de los faraones, y se enfrentaba a su tío Set, representando la fertilidad de la tierra del Nilo que resistía al avance del desierto, simbolizado por Set. 

    En un inicio se le hace hijo de Geb y Tefnet, y por lo tanto hermano de Isis y Osiris. Sin embargo más adelante se le hizo hijo de Osiris e Isis, ocupando el lugar de su padre como gobernante de Egipto. 

    Isis, por medio de su magia, logró revivir temporalmente a su esposo Osiris, quien había sido asesinado por su hermano Set. Uniéndose a Osiris concibió a Horus. Se ocultó con él en la tierra de Chemmis. Sabía que si Set encontraba a Horus intentaría matarlo, así que se mantuvo vigilante noche y día para proteger a su hijo. Pero a pesar de ser una diosa y una gran hechicera, aún debía conseguir comida, y para evitar llamar la atención de Set se transformaba a veces en una anciana e iba a mendigar, dejando a Horus oculto entre los papiros y los lotos del río. 

    En una de estas ocasiones Set, quien estaba de cacería, descubrió el escondite de Isis y Horus. Aunque no deseaba enfrentarse a Isis, el pequeño dios estaba indefenso. Set se transformó en una serpiente y se acercó al niño sin ser notado. Lo mordió con un veneno sutil, y luego se retiró sigilosamente. 

    Cuando Isis regresó junto a su hijo lo encontró inmóvil y casi sin vida. No sabía qué enfermedad atacaba a Horus, y aunque intentó realizar sortilegios para sanarlo, el veneno de Set era demasiado poderoso. Tomó entonces al bebé y corrió con él a una aldea cercana. Los pescadores del pueblo tuvieron piedad de ella e hicieron lo que pudieron para ayudar al niño, pero sin éxito. Entonces una anciana, gran conocedora de medicina, examinó a Horus y descubrió las pequeñas marcas de los dientes de la serpiente Set. Dijo entonces a Isis que Set había envenenado a su hijo, con la forma de una serpiente o un escorpión. 

    Isis se dió cuenta de que la anciana tenía razón, y en su furia y dolor emitió un gran lamento, anunciando que el hijo de Osiris y descendiente de Ra había sido envenenado. Su grito fue escuchado por su hermana Neftis, esposa de Set, quien acudió a ella en la forma de un milano. 

    -¿Qué ha pasado, hermana? -le dijo. -Oh, Isis, mi hermana, invoca a los cielos y los remeros divinos detendrán la Barca del Millón de Años, y el viento cósmico dejará de soplar para hinchar sus velas, para que el Sol no se aleje del lugar donde yace Horus moribundo. 

    Isis alzó su voz e invocó a la Barca de Ra, con un grito tan poderoso que la barca detuvo su curso y se sacudió la tierra, pues Isis conocía el nombre secreto de Ra. Cuando la barca quedó inmóvil, el dios Ra miró hacia abajo y vió a Isis afligida. Envió entonces a Thot en su ayuda. Cuando Thot descubrió lo ocurrido, le dijo a Isis:

    -No te aflijas, divina Isis, hábil y conocedora de hechizos. Nada malo ha pasado con Horus, pues su salud ha sido asegurada en la Barca de Ra. De ahí vengo, el sol permanece en el sitio de ayer, y la luz se retirará hasta que Horus haya sanado. 

    Luego Thot realizó un gran sortilegio, y supo el nombre del veneno de Set. Lo invocó entonces para que saliera del cuerpo de Horus, quien volvió a la vida para gran alegría de su madre. Luego Thot ordenó a la gente del río, a las aves, los peces, las plantas, las bestias que vivían en esa tierra para que cuidaran a Horus y a Isis. Luego regresó a la Barca del Sol, que reanudó su travesía a través del cielo. 

    Aunque la vida en el delta era dura, la gente y los animales se quedaron para brindar su protección a Horus, hasta que el dios creció y pudo enfrentarse con su adversario, Set. 

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