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LA LUCHA ENTRE HORUS Y SET
Cuando Set hubo asesinado a Osiris, Isis recuperó los trozos del cuerpo de su esposo, y con su magia lo trajo a la vida el tiempo suficiente para unirse a él. Osiris pasó a gobernar la Tierra de los Muertos, e Isis quedó embarazada de Horus. Tras nacer, Horus creció rápidamente, y era visitado con frecuencia por su padre Osiris, quien le enseñó todo lo que debía saber para vengar su muerte y derrotar a Set. Osiris, viendo el desarrollo de su hijo, le preguntó cuál era la acción más hermosa, a lo que Horus respondió que era vengar al padre y a la madre cuando han sido maltratados. Luego Osiris preguntó cuál era el animal más poderoso, a lo que Horus respondió que era el caballo. Osiris no entendió esta respuesta, pues esperaba que le contestara que el animal más poderoso era el león. Pero Horus explicó que el león es bueno en la defensa, pero que el caballo es el que lleva al guerrero al ataque y el que sirver para perseguir al enemigo que huye. Así Osiris consideró que su hijo estaba preparado para vengar su muerte y combatir a Set. Horus partió de Chemmis, donde había crecido bajo la protección de su madre Isis, y se presentó ante el Concilio de los Dioses en Heliópolis. Ante todos los reunidos reclamó el reino de Egipo, que había pertenecido a Osiris, y que él como su hijo debía recibir en herencia. El dios Shu expresó que el reclamo de Horus era justo, y el sabio Thot también estuvo de acuerdo. Al ver el apoyo que su hijo recibía de los demás dioses, Isis exclamó: "¡Parte ahora, Viento del Norte. Ve al oeste y lleva las buenas nuevas al siempre fuerte Osiris!" Pero Ra aún no había hablado, y se ofendió cuando los dioses no esperaron por su decisión. Set aprovechó este momento para hablar ante la asamblea, y propuso que la disputa por el trono de Egipto fuera decidido por medio de un duelo entre él y Horus. Thot se opuso, pero Ra aún estaba enfadado, y prefería la fuerza de Set a la presencia de un joven casi desconocido. La discusión prosiguió durante ochenta años, hasta que se decidió pedir el consejo de la diosa Neit, a quien llamaban padre de padres y madre de madres. Se le envó una carta en nombre de Ra, y su respuesta, corta e impaciente, es que se le diera el reino a Horus, y para aplacar a Set dijo que se le entregaran como esposas a Anat y Astarté, hijas de Ra. Ésto puso de mal humor a Ra, mientras Set acusaba a Horus de ser demasiado joven y débil como para reinar. Furioso por la respuesta de Neit, Ra se alejó de la asamblea, que sin su presencia casi se convierte en una guerra entre los dioses. Pero la diosa Hathor siguió a Ra, y para alegrarlo se puso de pie ante él y se levantó el vestido, mostrándole sus partes privadas. Esto puso de buen humor a Ra, quien regresó al concilio y dijo a Set y a Horus que presentaran sus demandas. Set se vanaglorió de su fuerza y dijo que era el único que podía vencer a la serpiente Apofis, enemiga de Ra, que atacaba todos los días al Barco del Sol. Muchos de los dioses lo apoyaron, sobre todo por ser mayor, pero Thot replicó que no era justo darle el trono al hermano del antiguo rey cuando su hijo y legítimo heredero estaba presente. Isis perdió la paciencia y habló con palabras sutiles, tejiendo sortilegios para ganarse la simpatía de la asamblea. Pero Set se dió cuenta, y abandonó el concilio diciendo que se rehusaba a los diálogos mientras Isis estuviera presente. Para calmarlo, Ra trasladó la asamblea a una isla, y le dijo al barquero Nemti que no transportara a una mujer que aparentara ser Isis. Pero la diosa era astuta, tomó la forma de una anciana y con suaves palabras convenció a Nemti de que la llevara a través del río, pagándole el viaje con un anillo de oro. Luego tomó la apariencia de una joven mujer y se presentó ante Set, diciendo que era la viuda de un pastor, y que sus rebaños habían sido confiscados y que ella y su hijo habían sido arrojados de sus tierra. Set se indignó ante esta injusticia, y emitió un juicio a favor de la mujer. En ese momento Isis se transfomó en un milano, elevándose en el viento y posándose en una acacia, mientras decía que las mismas palabras de Set habían dado un veredicto en su contra. Set se quejó ante Ra, quien llamó al barquero Nemit y ordenó que le cortaran los dedos de los pies. La asamblea se trasladó a una montaña en el desierto, y por el juicio de Set se le entregó el reino a Horus. Pero Set no se dio por vencido, retando a Horus a un duelo. Ambos se transformaron en hipopótamos, y lucharon bajo el agua del Nilo durante tres meses. Después de este tiempo, Isis tuvo miedo por su hijo, y confeccionó un afilado arpón de cobre. Lo arrojó al agua, tratando de matar a Set. Pero Isis falló e hirió por accidente a Horus, y cuando el dios surgió del agua quejándose Isis recogió el arpón con su magia, sanando la herida de Horus. Lanzó por segunda vez el arpón e hirió a Set, quien subió a la superficie con gran dolor. Set recordó a Isis que eran hermanos, y convenció de este modo a Isis para que retirara el arpón. Horus se enfureció al ver que su madre perdonaba la vida de su enemigo, salió del agua y le cortó a Isis la cabeza, pero ella se salvó transformándose en una estatua de pedernal. Fatigado por la lucha, Horus se acostó bajo un árbol para descansar, pero fue descubierto por Set, quien se aprovechó de este sueño para sacarle los ojos. Horus queda así indefenso, y Set enterró sus ojos en la arena, donde se trasformaron en lotos. Por suerte para Horus, fue encontrado por la diosa Hathor, quien vertió leche de gacela en sus órbitas vacías, donde crecieron ojos nuevos. El relato de estos hechos llegó a oídos de Ra, quien perdió la paciencia con ambos y les ordenó presentarse en su corte y detener sus luchas. Set pretendió aceptar, e invitó a Horus a hospedarse en su casa. En la noche alabó la belleza de la espalda de Horus, y trató de unirse a él sexualmente, para mostrarse a los demás dioses como su dominador. Pero Horus dejó que el miembro de Set pasara entre sus muslos, y atrapó su semen en una mano. Al día siguiente mostró el semen a su madre Isis, quien le cortó la mano y la arrojó al Nilo, creando con su magia una nueva mano. Isis usó entonces un ungüento para erguir el miembro de Horus y recogió su semen en un frasco, que luego esparció sobre lechugas, que fueron comidas más tarde por Set. Poco después, durante la asamblea de los dioses, Set dijo que había tenido placer con su sobrino Horus, y por lo tanto era superior a él. Como testigo, el dios Thot llamó al semen de Set, pero éste respondió desde las aguas del Nilo. Thot llamó entonces al semen de Horus para atestiguar, y éste apareció como un círculo dorado sobre la cabeza de Set, quien quedó así en ridículo frente a los demás. Furioso por su humillación, Set reta a Horus a una competencia sobre barcas de piedra. Horus acepta, pero construyó una barca de pino, que cubrió con yeso para que tuviera la apariencia de la piedra. Set, en cambio, construyó su barca completamente de piedra, y no tardó en hundirse. Enloquecido por esta nueva derrota, volvió a transformarse en hipopótamo y hundió la barca de Horus. Ambos diosos reiniciaron su lucha bajo el Nilo. Horus estuvo a punto de matar a Set, pero fue detenido por los otros dioses. Se marchó entonces a Sais, para quejarse con la diosa Neit de que, a pesar de tantos juicios a su favor, aún no se le hubiera entregado el trono. En vista de todos estos problemas, Osiris envió una carta a Ra, en la que amenazaba con liberar a todos los monstruos de la Tierra de los Muertos para arrastrar a todos los seres vivientes, hombres, dioses, e incluso a las estrellas del cielo hacia el Reino de Osiris. Así, a pesar de las protestas de Set, los dioses deciden entregarle a Horus el trono. Ra favorece a Set, y lo llamó para que lo acompañara todos los días en la Barca del Sol, y a pesar de la oposición de Horus decretó que su voz sería escuchada en el mismo trueno. |
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