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SOBEK
Es uno de los dioses más antiguos, siendo mencionado en los Textos de las Pirámides; su culto se mantuvo hasta tiempos romanos. Se creía que surgió de las aguas del caos durante la creación del mundo. Era llamado Señor de las Aguas. Un mito antiguo decía que Sobek puso sus huevos en las orillas de las aguas primigenias, iniciando así la Creación. Los egipcios respetaban y temían el poder del cocodrilo, y esta dualidad se refleja en los mitos de Sobek, pues representaba el poder creador y fertilizador del agua, pero también su aspecto destructor. Asociado a Seth, causaba muerte y desórdenes. Se cuenta que cuando Seth asesinó a su hermano Osiris, para esconderse después del crimen se ocultó en el cuerpo de Sobek. Más adelante, cuando Isis había recuperado el cuerpo de Osiris, Seth lo descubrió y lo descuartizó. Arrojó el falo al Nilo, y Sobek lo devoró. Como castigo, su lengua fue quemada. Por otro lado, Sobek ayudó a Isis a dar a luz a su hijo Horus. Recuperó también las manos de Horus, que habían sido cortadas por Isis en un ataque de ira. Protegía también las almas de los difuntos, y se creía que les devolvía la vista y que los defendía de los ataques de Seth a lo largo de su viaje hacia la Tierra de los Muertos. Según uno de los varios mitos sobre la creación, los cuatro hijos de Horus (Imsety, con cabeza de hombre, Hapy, con cabeza de papión, Duamutef, con cabeza de chacal, y Qebehsenuef, con cabeza de halcón) surgieron de un lirio en las aguas de Nun, y por órdenes de Ra Sobek los rescató con una red, para llevarlos a tierra firme. Varios templos conservaban un cocodrilo vivo como encarnación de Sobek; en su santuario de El Fayum se lo adornaba con brazaletes y collares de oro. Muchos faraones inclueron el nombre de este dios en el suyo propio, pues Sobek también representaba la fuerza de los faraones. Sobek era adorado para favorecer la fertilidad y la abundancia, y para alejar el peligro de los cocodrilos del Nilo. |
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