LOS VANIOS

Los Ases eran la raza principal de dioses en la mitología nórdica. Vivían en Asgard, bajo el mando de Odín, padre de los dioses. Sin embargo no son los únicos dioses que poblaban el panteón de los pueblos del norte de Europa.

En Asgard, el mundo de los dioses, se encontraba también Vanaheim, hogar de los vanios. Eran principalmente deidades marinas, y vivían apartados de los Ases, que eran dioses celestes y terrestres. Los vanios eran considerados salvajes y representantes de la fertilidad, además de otorgar a dioses y mortales la riqueza, la salud y la buena fortuna. Eran expertos en las artes de la magia.

 Aunque llegaron a ser aliados, los Vanios eran en un principio enemigos declarados de los Ases. Durante muchos años estuvieron en guerra, pero cuando llegaron a cansarse, ambos bandos decidieron concertar la paz. 

Para asegurar este convenio los Ases y los Vanios intercambiaron rehenes. Los Vanios enviaron a sus dioses más destacados,  Njord, con sus hijos Freyr y Freya. A su vez, los Ases enviaron a Vanaheim al dios Honir. Era Honir alto y apuesto, mas entre los Ases era conocido por su indecisión. Sin embargo, los Ases aseguraron a los Vanios que era sabio entre sabios. Como compañero de Honir se envió a Mimir, que era grande en sabiduría.

Los Vanios aceptaron gustosos a Honir, lo nombraron como uno de sus jefes, y lo consultaban con frecuencia para los asuntos más importantes. Obtenían de él sabios consejos, que Honir recibía en secreto de Mimir. Mas aunque estos consejos eran buenos, los Vanios empezaron a desconfiar de las respuestas que Honir daba cuando Mimir no estaba presente, pues eran evasivas e inadecuadas. Así descubrieron que habían sido estafados por los Ases. Tomaron a Mimir, cortaron su cabeza y la enviaron a los Ases. 

Aunque esta acción pudo haber llevado a otra guerra, los Ases y los Vanios continuaron con su alianza, pues los Vanios respetaron la vida de Honir, y los Ases valoraban la presencia de Njord y sus hijos.

Odín tomó la cabeza de Mimir, la embalsamó con una mezcla de hierbas para conservarla y puso sobre ella varios hechizos. La magia de Odín era tan poderosa que la cabeza de Mimir volvió a la vida y recuperó el don de la palabra. Los dioses consultaban con frecuencia la cabeza de Mimir, que les revelaba muchas cosas que estaban ocultos para ellos.

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