NJORD Y SKADE

   Educado en Vanaheim, Njord era el más destacado de los Vanios. Gobierna los vientos, y puede calmar la furia del mar desatada por Asir, y la violencia del fuego. Njord tenía la potestad de otorgar buena fortuna a los hombres en el mar, y en la tierra a los cazadores.

    Cuando los Ases sellaron la paz con los Vanios, hubo un intercambio de dioses, a manera de rehenes. Los Ases enviaron a Honir, mientras que los Vanios enviaron a Njord, junto con sus hijos Freyr y Freya. Los Ases se alegraban de la presencia de Njord, quien se ganó su respeto y su admiración.

    Con la nueva alianza con los Vanios, los Ases vivieron mucho tiempo en paz, y el martillo de Thor descansaba con tranquilidad. Pero llegó el día en que Idun, la diosa que protegía las manzanas de la juventud, fue raptada por el gigante Thiasse, que para esto había tomado la forma de un águila. El dios Loki había ayudado a Thiasse, pero amenazado por los dioses recuperó a Idun, llevándola de regreso a Asgard. Thiasse lo persiguió, pero al llegar a Asgard los dioses lo enfrentaron y le dieron muerte.

    Pero Thiasse tenía una hija, la giganta Skade, personificación del invierno, quien se divertía cazando animales salvajes y patinando en los lagos helados entre las montañas. Al enterarse de la muerte de su padre decidió vengarse, y su furia era terrible. Tomó las armas de Thiasse y se dirigió a Asgard, con los ojos llameantes por la ira.

    Heimdall la vió aproximarse y previno a los dioses, que fueron a recibirla. Deseando terminar con la violencia, le ofrecieron pagar una gran cantidad de oro como compensación por la muerte de su padre. Skade replicó que abandonaría su venganza, bajo dos condiciones: podría elegir a cualquiera de los dioses para que fuera su esposo, y los Ases deberían hacerla reir. Los dioses aceptaron, pero con la condición de que, durante la elección, Skade solamente vería los pies de los dioses. 

    Los candidatos se ocultaron detrás de una gruesa cortina, de forma que la giganta solo podía verles los pies. Skade encontró unos de plantas gruesas, con cicatrices y gruesos callos. Identificó a Thor, a quien los gigantes temían, así que lo rechazó. Luego encontró unos pies grandes y poderosos, con los que reconoció a Tyr. Uno tras otro fue identificando a los dioses, hasta que encontró un par de pies hermosos y elegantes. Creyó que había identificado a Balder, el dios amado por todas las cosas de la creación. Lo eligió, pero para su sorpresa los pies pertenecían a Njord, con la piel curtida por el aire del mar y con olor a sal. Su decisión estaba hecha, y ya no podía rehusar la unión.

    Ahora los Ases debían hacerla reir, y para lograrlo llamaron a Loki. La tarea no era sencilla, pues el sentido del humor no era una de las cualidades de Skade. Loki empezó a relatar la historia de un campesino que llevaba una cabra al mercado. Actuando la historia, ató un extremo de una cuerda a las barbas de un chivo, y el otro extremo a sus propios testículos, para arrastrar al animal. La escena era tan hilarante que Skade, a pesar de sí misma, empezó a reir.

    Para terminar de aplacar el enojo de Skade, Odín le entregó dos esferas líquidas. Skade reconoció los ojos de su padre Thiasse; los tomó y los colocó en el cielo, donde se convirtieron en estrellas. Luego se celebró una gran fiesta para celebrar la boda de Njord y Skade.  

    Desde el inicio este matrimonio tuvo problemas. Njord habitaba en Noatun, su palacio a la orilla del mar, desde donde podía dirigir las olas y los vientos. Pero Skade deseaba vivir en la antigua casa de su padre, Thrymheim, en las altas montañas. Después de muchas discusiones decidieron alternar: vivirían nueve días en las montañas, y tres en la orilla del mar.

    Este acuerdo no duraría mucho. Un día, cuando regresaban de las montañas con rumbo a Noatun, Njord entonó una canción, en la que hablaba de su descanso truncado por el aullido de los lobos y ensalzaba el canto de los cisnes. Skade replicó con otra canción, en la que se quejaba del ruido de las olas y las gaviotas junto al mar. Aceptaron entonces separarse, y mientras Njord continuaba su camino hacia el mar, Skade regresó a sus montañas.

    Tras el divorcio, Skade se unió a Ull, dios de la justicia y los duelos. Es hijo de la diosa Sif, e hijastro de Thor. Ull era un arquero experto y se divertía deslizándose en la nieve. Por esto fue aceptado por Skade, en una nueva unión más tranquila que la anterior.

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