ERNESTO CARDENAL

      Ernesto Cardenal (1925) nació en Granada, Nicaragua. Pasó su niñez en León, y luego volvió a Granada y estudió en un colegio jesuita. Entre 1943 y 1947 estudió Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1947 se matriculó en la Universidad de Columbia (Nueva York), donde estudió literatura inglesa. Comprometido en la lucha contra el general Anastasio Somoza, en 1954 participó en la fracasada conjura que pretendía derrocar al dictador. Tras su experiencia en un monasterio trapense de Kentucky, se ordenó sacerdote en 1965 y creó en su país la abadía de Solentiname, poderoso foco de la revolución de la vida cultural y religiosa iberoamericana. Tras la caída de Somoza, fue nombrado en 1979 ministro de Cultura por el régimen sandinista. Su obra literaria incluye, entre otros títulos, Epigramas, Salmos, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, El Estrecho Dudoso, Homenaje a los Indios Americanos, El Canto Nacional, Oráculo sobre Managua, Viaje a Nueva York, Quetzalcóatl y Cántico Cósmico.

ORACIÓN POR MARILYN MONROE

Señor 
Recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe 
Aunque ése no era su verdadero nombre 
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años 
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar) 
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje 
sin su Agente de Prensa 
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos 
sola como un astronauta frente a la noche espacial. 

Ella soñó cuando era niña que estaba desnuda en una Iglesia 
                    (según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo 
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas. 
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras. 
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno 
pero también algo más que eso... 
Las cabezas son los admiradores, es claro 
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz) 
Pero el templo no son los edificios de la 20th Century-Fox. 
El templo – de mármol y oro- es el templo de su cuerpo 
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano 
expulsando a los mercaderes de 20th Century-Fox 
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones. 

Señor
En este mundo contaminado de pecados y de radioactividad 
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda. 
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine. 
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor). 
Ella no hizo sino actuar según el scrip que le dimos 
-El de nuestras propias vidas- Y era un scrip absurdo. 
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros 
por nuestra 20th Century 
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes. 
Para la tristeza de no ser santos 
                se le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda, Señor, su creciente pavor a la cámara 
y el odio al maquillaje –insistiendo en maquillarse en cada escena- 
y cómo se fue haciendo mayor el horror 
y mayor la impuntualidad a los estudios. 

Como toda empleadita de tienda 
soñó ser estrella de cine. 
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva 

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados 
que cuando se abren los ojos 
se descubre que fue bajo reflectores 
                y se apagan los reflectores
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico) 
mientras el Director se aleja con su libreta 
                porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río 
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor 
vistos en la salida del apartamento miserable. 

La película terminó sin el beso final. 
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono. 
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar. 

Fue 
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga 
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER 
O como alguien que fue herido por los gángsters 
alarga la mano a un teléfono desconectado. 

Señor 
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar 
y no llamó (y tal vez no era nadie 
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Ángeles) 
¡contesta Tú el teléfono!

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