"HOY CENAMOS CON LOS MACUMBA"

escenas del primer acto: de la I a la IV

PRIMER ACTO

Escena I

Militita, Tomasa y Florita

         

   

Se abre el telón.

MILITITA está sentada en el sofá leyendo un libro del revés y TOMASA, en el sillón que hay a la derecha, haciendo punto.

MILITITA suspira repetidamente.

TOMASA no le hace caso y MILITITA suspira cada vez con más intención.

 

MIL: ¡Ay! ... !Ayayayay! ... !Aayyy! ...

TOM: ¡Ya está bien!  ¿Se puede saber que te pasa?

MIL: !Aaay!  Nada. Aquí estoy, leyendo tranquilamente.

TOM: Niña, me llevas frita toda la tarde ¿Desde cuando lees tú, los libros del revés? O me lo cuentas de una vez, o cojo la cesta y me voy a mi cuarto.

MIL: ¡Ay! Tomasa, si yo te contara...

TOM: (Aparte) Si de todas formas, me lo va a decir. (A Militita) Cuenta, hija, cuenta...

MIL: Tú sabes que Boo-Bolok y yo... hemos salido alguna vez juntos...

TOM: ¡Anda! y tanto. Como que si no hubiera sido por mí...

MIL: !Tomasa! No me interrumpas, que pierdo la concentración. O te callas, o no te lo cuento.

TOM: Ya me callo...

 

Entra FLORITA, por la izquierda y al verlas a las dos en confidencia, se esconde gateando detrás del sofá.

 

MIL: Tú sabes que Boo y yo, hemos estado saliendo a escondidas...

TOM: Y yo, haciendo siempre de tapadera para que tu padre no se entere. Ya tengo complejo de perola, con tanta tapa.

MIL: ¡Joooo! Tomasa, calla.

TOM: Ya me callo...

MIL: Me acuerdo de cuando mi padre se lo trajo de uno de sus viajes a África.

Cuando lo vi, tan apuesto, tan guapo, me enamoré de él.

TOM: ¡Pero si es negro!

MIL: Solo matices, Tomasita linda, solo matices.

  Recuerdo el primer día que salí con él.

TOM: (Aparte) ¡A que me lo cuenta!

MIL: Quedamos al fondo del jardín a las seis, junto a la verja trasera...

TOM: (Aparte) ¡Me lo cuenta!

MIL: Yo llevaba mi vestido rosa, de encajes, bordado de...

TOM: (Haciendo amago de coger la cesta y marcharse) ¡Me voy!

MIL: ¡Vale! No hace falta que me tires indirectas. Ya lo capto.

 

TOMASA deja de nuevo la cesta en el suelo y atiende.

 

MIL: Pues, cuando empezamos a salir, nos cogíamos de la mano y paseábamos. Después, poco a poco...  llegaron los besos. En la mejilla primero, pero, poco a poco... El dice que es su after-save el que hace que los labios resbalen, pero yo no lo creo. A mí no me engaña, no creas que soy boba. Yo pienso que lo hacía adrede.

TOM: !Niña!

MIL: ¡Tomasa, que me desconcentras!

TOM: ¡Lo que hay que aguantar! No me des detallitos guapa y al grano.

MIL: Es que... poco a poco... Después de los besos... Primero una manita que se resbalaba por aquí, luego otra manita que se resbalaba por allá... Claro que él dice que es la crema que usa para las manos, pero yo tampoco me lo creo. No soy tonta, ya lo sabes...

TOM: !A ese lo capo yo!

MIL: ¡No, Tomasa, eso no! (poniéndose en pie y levantando un brazo) ¡Antes morir que perder la vida! (Volviéndose a sentar) que capao pierde mucho... ¡Je!

TOM: (Aparte) Cuanta gilipollez con 35 años,  ¡Señor!

(A Militita) Ese sinvergüenza, abusón, en cuanto le ponga las manos encima...

MIL: Calla Tomasa, que si no, no puedo contarte lo que me pasa.

TOM: Pues déjate de “detallitos” que se me está calentando la sangre y voy a cometer algún disparate.

MIL: ¡Vale! (Levantándose solemne) Tomasa... (Arrancando a llorar) ¡Estoy embarazada!

 

MILITITA se deja caer en el sofá y se cubre la cara con las dos manos mientras gimotea.

 

TOM: ¡No!

MIL: !Sí!

TOM: !No!

MIL: ¡Sí!

TOM: ¡No!

MIL: ¡Que sí, leche!

TOM: (Hundiéndose en el sofá) ¡Jesús!

MIL: No, de Jesús no. De Boo-Bolok.

TOM: ¡Dios Bendito de mi alma y de mi corazón! ¡Tu padre nos mata a las dos! A ti por putón y a mí por encubridora. ! Santo Dios, si vas a tener un niño a rayas! Si tu padre no nos mata antes, claro.

MIL: ¿Que vamos a hacer?

TOM: ¿Que qué vamos a hacer? (Se levanta y se remira a sí misma) Yo no estoy preñada.

MIL: ¡Aay, vaa, por fa!

TOM: ¡Milagros! Bendito nombre te puso tu madre. Milagros vamos a tener que hacer para salir de esta.

MIL: Yo no sé por qué papá le tiene tanta tirria al pobrecito Boo. Total solo es un poquito tostado.

TOM: ¿Tostado? “Churrascao” más diría yo. ¡Pero si es más negro que un murciélago!

MIL: Pues yo no lo veo tan negro...

TOM: Pues lo verás. Lo verás cuando tu padre se entere. (Levantando a Militita del sofá tirándole de una mano) Tira para la cocina, que voy a preparar una tila.

MIL: ¡Que buena eres, para mis nervios!

TOM: ¡Una leche! Para los míos. A ti, que te zurzan. Total para lo que nos queda... Y mientras me tomo la tila, ve pensando cómo se lo decimos a tu padre.

MIL: ¿Cuando esté durmiendo?

TOM: ¡Ay, que luces tiene mi niña! Anda, tira delante.

 

Mutis las dos por la izquierda.

Sale FLORITA de detrás del sofá.

 

FLO: Con que... mi primita... ¡la ricacha!... ¡la estúpida!... está embarazada... ¡Pues yo tengo que sacar tajada de eso!

Esta será mi venganza a tantos años de humillaciones. La primita pobre, o sea ¡yo! ... la última mona, o sea ¡yo! ... está cansada de serlo... Y de este secreto me forro. Con lo racista que es mi tío Felipe, si se entera los hace chichina a los dos.

Militita está... embarazada de... !Pero si es negro! El único negro de Madrid.

Se me está ocurriendo... Un negro ¡Señor!

 

Mutis por la izquierda 

 

 

Escena II

D. Merceditas y Luci

       

                                                                                

Entran Doña MERCEDITAS y LUCI por la izquierda. Vienen de compras.

Doña MERCEDITAS, que trae las bolsas, las deja a un lado del sofá y se sienta en él. LUCI no deja de dar vueltas alrededor con su lupa al ojo.

 

MER: ¡Para ya, hija, que me agotas!

LUCI: Por aquí hay huellas...

MER: ¡Pues claro que hay huellas! Y en la calle, y en los escaparates. Y en las escaleras del Corte Inglés también hay huellas. Pero no tenías que averiguar de quien eran todas.

LUCI: Un buen detective debe averiguarlo todo.

MER: Sí hija, pero no tenías que ir por ahí pidiéndole a todo el mundo su carné de identidad y agarrándoles el dedo para contrastar las huellas. ¡Menuda la has armado! Que bochorno he pasado cuando el empleado nos ha pedido amablemente que nos fuéramos. ¡Qué bochorno!

LUCI: Ha sido un maleducado.

MER: Yo creo que ha sido muy considerado en no llamar a la policía. ¡Después de la que has armado en las escaleras!

Todo el mundo amontonado por el suelo, patas para arriba.

 Desde que se te ocurrió esa estúpida idea de disfrazarte de “Serón Rojo”...

LUCI: ¡Sherlock Holmes!

MER: ¿Y yo, qué he dicho? pues eso... Que manía de repetir siempre lo que digo.

Con tu juego de ser detective, nos llevas a todos de cabeza. A propósito de cabeza, (rebusca entre las bolsas y saca un sombrerito) voy a probarme esta monada que me he comprado mientras montabas todo ese lío. Quítate esa ropa de “Cerdo Sordo”...

LUCI: ¡Sherlock Holmes!

MER: ... y deja ya esa lupa. Vístete decentemente, como tu hermana, tan modosita, tan buena chica. Ella no me da disgustos.

LUCI: (Se acerca a su madre y le mira la cara con la lupa) Te cuelga una legaña.

MER: (Sacando un pañuelo del bolso y sonando a Luci) Y a ti, el moco.

 No seas grosera. (Recoge las bolsas) Voy a mi cuarto, a organizar todo esto (Luci va detrás de ella) y no me sigas.

 

LUCI se vuelve y Doña MERCEDITAS sale por la derecha.

LUCI sigue investigando con su lupa. Se acerca al sillón de la izquierda y saca una hebra de lana.

 

LUCI: Watson, aquí hay una prueba evidente de que alguien ha estado haciendo punto. Ese alguien es sin duda alguna Tomasa. Por que es la única que sabe de esta casa y, hace poco tiempo, porque la lana aún está caliente. Seguro que la ha tenido bajo el culo. (Sigue mirando por el suelo) ¡Cáspita! Watson, ¿qué es eso? ¡Ajá! Una gota (mira alrededor) que no es de agua, porque si se hubiese derramado, habría más por ahí. ¿A ver? (Moja el dedo y se lo lleva a la boca) Lo que me temía, la sal no engaña. Una lágrima! Alguien ha estado llorando, pero ¿quién? Watson, aquí hay un secreto y nuestra misión es descubrirlo. Deduzcamos: Habían dos personas, una que lloraba y otra que hacía punto. La que hacía punto –presumiblemente Tomasa- estaba sentada aquí; y la que lloraba estaba aquí. Aunque a lo mejor la que lloraba era Tomasa, viendo destrozar la lana a quien hacía el punto.

 De cualquier modo, suena a culebrón. Watson, “no hay nada que un hombre pueda esconder, que otro hombre no pueda encontrarlo”. Vayamos a por más pistas, osease, a escuchar detrás de las puertas. ¡ji, ji, ji!

Mutis por la derecha.

 

Escena III

Luci, Florita y Rufino

                  

Entra de nuevo LUCI. Da una vuelta al salón y se esconde detrás del sofá.

Entran FLORITA y RUFINO por la izquierda. FLORITA lleva un sobre en la mano

 

FLO: ...Y de ésta, nos hacemos ricos. Es un secreto inconfesable del que podemos sacar una buena tajada.

RUF: ¡Chata!

FLO: Cuando le saquemos la pasta, te retiro.

RUF: ¡Eso, chata! y pa no perder la costumbre, seguiré con la profesión por hobby. Vamos, de entretenimiento.

FLO: ¡Pero qué pendón eres! Ya está bien de engatusar a las pobres ancianitas.

RUF: ¡Chati! pero si a ellas les gusta y yo me gano cuatro duros. Y es que, aunque esté mal que yo lo diga, uno es un profesional y a la clientela no hay que defraudarla. Pero de todas, tú eres mi preferida.

FLO: Zalamero...

RUF: ¡Chula mía!

LOS DOS: (restregándose las narices)  Cuhi, cuchi, cuchi.

FLO: Si no fueses tan guapo... Bueno, vamos a lo que nos ocupa. Lo primero es hacerle saber que estamos enterados del asunto...

RUF: ¡Pos yastá, chati! En cuanto nos la echemos a la cara se lo decimos y ¡zas! que se agarre del susto.

FLO: ¡Pero qué bruto eres! No, lo que tenemos que hacer, es dejarle un sobre con un mensaje escrito con letras de periódico, así no sabrá quién se lo envía.

RUF: Y si no lo sabe, (se rasca la cabeza) ¿como nos va a dar la pasta? ¿Ehhh?

FLO: ¡Hijo, qué pocas luces! (Acariciándole melosa) Pero, ¡eres tan guapo!... Primero le dejamos un mensaje diciéndole que lo sabemos y lo que pedimos por nuestro silencio y después otro en el que le diremos donde tiene que dejar el dinero si no quiere que nos chivemos. Luego, solo tenemos que recogerlo y ¡a vivir! Mira, aquí tengo preparada la primera nota. Léela. (Abre el sobre y le entrega la nota)

 

RUFINO toma la nota y lee.

 

RUF: “Estamos cansados de su asqueroso estofado. Pedimos morcilla en cantidá y diez mil garbanzos, verdes, repartidos en raciones”

FLO: (Quitándole el papel) ¡Trae, so bruto! Aquí dice: “Estamos enterados de su embarazoso estado. Pedimos una módica cantidad de diez millones por silenciarlo. En breve recibirá instrucciones”

RUF: Es que  uno, no es perfecto. Este cuerpo serrano (a sí mismo) que no se pué aguantar, había de tener algún defectillo ¿no?

FLO: (Agarrándole de la corbata) A este cuerpo serrano, me lo voy a merendar yo.

RUF: ¡Quieta! No me desgastes, que luego no cumplo en el trabajo.

FLO: A chulearle la pasta a las ancianitas, ¿le llamas tú, trabajo?

RUF: (Soltándose) Sin ofender ¡Que soy un profesional!

FLO: Anda, antes de que venga nadie. Vamos a dejar el sobre en la bandeja de correo y vamos al jardín, (mimosa) a nuestro rinconcito.

LOS DOS: (Restregándose las narices) Cuchi… cuchi… cuchi…

 

FLORITA deja la nota dentro del sobre el mueble y ambos hacen mutis por la izquierda.

Asoma LUCI por detrás del sofá.

 

LUCI: Esto se está poniendo interesante, Watson ¡Estamos ante un claro chantaje! (Coge el sobre y lo mira) Pero… Los muy tontos ni siquiera han puesto a quien va dirigida. Es que vivo en una casa de inútiles ¡Señor! ¿A quién pretenderán chantajear este par de chapuceros? Sin duda a alguien de esta casa. (Lee la nota) “Estamos enterados de su embarazoso estado. Pedimos una módica cantidad de diez millones por silenciarlo. En breve recibirá instrucciones” Podría ser para cualquiera… Debemos desvelar el misterio y desenmascarar a los estafadores. Y de paso, recibir una sustanciosa recompensa… Je, je, je… Pero antes, debemos reunir todos los datos. Watson, por fin tenemos la oportunidad de demostrar al mundo nuestra valía. Sigamos investigando...

 

Mutis por la derecha con el sobre en la mano.

 

Escena IV

Florita, Rufino y Tomasa

           

    

FLO: (Desde el foro) Espérame en el salón. Voy a acicalarme un poco y nos vamos a lucirte al parque.

 

Entra RUFINO de nuevo por la izquierda.

 

RUF: Lo que tú mandes ¡chata! Y ponte el mantón de Manila.

 

Entra TOMASA con un plumero por la derecha.

 

TOM: ¡Vaya! Ya estamos todos. San Gandul de los Milindres, hizo su aparición.

RUF: ¡Que soy un profesional!

TOM: Profesional, ¡Ja! Moviendo todo el día el culo como un pavo real. Y pensar que hay quien paga por… (lo señala) eso.

RUF: A ti lo que te pasa es que te mueres de la envidia. Y es que uno no pué estar tan bien hecho.

 

TOMASA mira al cielo con resignación.

 

RUF: Por cierto, ¿hay algo en la cocina pa alimentar esto? (Se pasa la mano por el cuerpo)

TOM: Sí, las sobras pa los perros, pero entre perro y “perro” te lo pues jalar tú.

RUF: (Levantando la mano) No sé como me aguanto.

TOM: (Amenazándole con el plumero) ¡Alto ahí! ¡Malaje! ¡Descarriao! Que te tengo unas ganas...

RUF: (Apartándose) Bueno, que tampoco es para tanto.

TOM: ¡Chupa sangre!

RUF: ¡Sin insultar! Que uno es muy decente y un profesional.

TOM: ¡Profesional! No me tires de la lengua, que como se me suelte, luego no sé donde parar. ¡Sanguijuela!

RUF: Lo que pasa es que me tienes mala fe.

TOM: (De nuevo le ataca con el plumero) Lo que me pasa es que no te aguanto.

 

Entra FLORITA por la izquierda.

 

FLO: (Interponiéndose entre los dos) Tomasa, que me lo desgracias!

TOM: Lo que se iba a perder… ¡Menuda joya! Más vale que lo pusieras de patitas en la calle de una vez por todas y te buscaras un novio decente, como Dios manda. No este chiquilimetre de tres al cuarto que no vale pa ná. (Atacando de nuevo a Rufino)

 

RUFINO se esconde detrás de FLORITA.

 

FLO: Tomasa, te prohíbo que maltrates a mi novio.

TOM: A San Gandul de los Milindres, querrás decir; que a ese no hay que encenderle cirios, hay que darle con ellos en la cabezota. Y para eso, yo soy muy devota.

FLO: Lo que pasa es que le tienes mala fe.

RUF: (Saliendo de detrás de Florita y señalando con un dedo a Tomasa) Eso. Eso le he dicho yo: que me tiene mala fe.

TOM: ¿Quien, yo, mala fe? ¡Que va! Lo que pasa es que le tengo mucha fe a este santo, lo que no tengo son cirios a mano…

 

TOMASA le amenaza con el plumero y RUFINO se refugia de nuevo  detrás de FLORITA.

 

FLO: Deja en paz de una vez a mi cuchi-cuchi.

TOM: ¿A tu cuchi-cuchi? Anda, que a ti, también te apañaba yo. Par de dos. ¡Gandules!

FLO: Vámonos cuchi-cuchi, que a esta fiera, no hay quien la aguante.

RUF: (Saliendo de detrás de Florita) Eso. Que no hay quién te aguante.

 

TOMASA hace otro amago con el plumero y RUFINO corre a refugiarse detrás de FLORITA.

 

RUF: ¡Que me come la fiera!

FLO: (Mimosa a Rufino) Vamos, chulo mío. Dejemos que rumie sola la fiera.

TOM: Yo…? fiera…? que rumie…?

LOS DOS: (Mutis por la derecha) ¡Sí, tú, fiera!

TOM: Esto clama al cielo… ¡Yo me pierdo, pero a vosotros os desgracio! ¡Ahora os vais a enterar!

Mutis corriendo FLORITA y RUFINO por la derecha. TOMASA detrás embistiendo el plumero.

TOMASA choca con MILITITA que entra en ese momento.

 

 

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