"HOY CENAMOS CON LOS MACUMBA"

escenas del primer acto: de la V a la IX

       

Escena V

Tomasa, Militita y Luci

  

 

MIL: ¡Ay! Pero qué pasa?

TOM: Déjame, no me detengas que voy ciega… A esos dos los descoyunto de un plumerazo!

MIL: Jo! Yo con un problemazo de que te cagas y tú distrayéndote con cualquier tontería… (se sienta en el sofá)

TOM: No, eso sí; entre unos y otros, sí que me tenéis distraída, sí.

MIL: Ay Tomasita, a nadie le importo. Nadie escucha mis penas. Nadie me comprende. Nadie se compadece de mi dolor y mi desgracia. Nadie me tiende su mano blanca para que apoye mi alma en su palma. Nadie se hace eco de mis lamentos. Sola estoy en el mundo para afrontar mis adversidades.

TOM: ¡Huyssssssss! Ya le ha vuelto a dar la fiebre. To eso lo has cabilao tú sola? Anda, dime de donde lo has copiao.

MIL: ¡Vale! Lo he leído en el libro que se titula “Como Jonás se lamentaba dentro de la panza de la ballena cuando no lo veía nadie y se zampaba un bocadillo de atún” Puesta en mis labios la triste tragedia de Jonás, a que me queda bien?

TOM: (Haciendo gestos) La ahogo… no la ahogo… la ahogo… no la ahogo…

MIL: Pero… Tomasa… ¿Qué haces?

TOM: Deshojando la margarita de mi paciencia. Hazme sitio (empujándola) que estoy pensando en morirme y mejor morirme sentá.

MIL: ¿Morirte? Noooooooooooo, no, no, no… Y me dejas sola y entonces yo que hago ¿eh? ¿eh? ¿eh? Yo que confío en ti, que te trato como si fueses mi madre, que hago de ti eco de mis secretos, que no sé como decírselo a mi padre, que además no sé como se lo cuento al chofer, que sin ti la bronca es para mí sola… o tal vez el asesinato???… Yo, flor de la primavera segada en el amanecer de la vida; mis pétalos se mustiarán como las hojas en otoño, arrancados por la  mano de aquél que me dio la vida… Y cual es mi delito?: Amar

    Qué es amar,

alguien puede explicarlo?

    Es amar un dulce dolor

que nace en mi pecho,

oprime mis sienes,

acelera mi corazón

y sin aliento me deja?

    Es amar una locura

que se quedó a mi espalda pegada

y al oído me susurra,

como hada mala, lujurias

y al pecado me provoca

con desenfreno de loca?

    Yo no sé si estaré amando,

por que es pasión y es dulzura

y aún nadie me ha aclarado,

ni un amigo contestado,

si es amor desenfrenado

lo que siento por mi amado

o solamente una locura?

 

TOMASA se ha quedado dormida. Entra LUCI por la derecha con el sobre en la mano.

 

MIL: ¡Jo, Tomasa!  ¿Te has muerto?

LUCI: No me extraña hija, con lo muermo que eres… Buscas “sosa” en el diccionario y va tu foto. No me extraña que se haya muerto de aburrimiento.

MIL: Pero… se ha muerto?

LUCI: Se ha dejado caer en los brazos de Morfeo con tu amena cháchara.

MIL: Ay, Dios mio! Se ha muerto!

LUCI: Voy a sacar tu foto de “sosa” y la voy a poner en “pánfila”

MIL: ¡Ay, ay, ay! No me pongas nerviosa… Esta muerta?

LUCI: Que está dormida. Dor-mi-da. A ver… repite conmigo: dor-mi-da.

MIL: (Tocando con un dedo a Tomasa, que cambia de posición soltando un sonoro ronquido) Ya me había dado cuenta de que esta dormida. No soy tonta.

LUCI: Decididamente, pongo tu foto en “Imbécil”

MIL: (Levantándose) Ahora no puedo perder el tiempo mirando tu álbum de fotos, tengo cosas muy importantes en las que pensar.

LUCI: Qué, se te ha roto una uña?

MIL: No quiero mancillar tu inocencia con la realidad de un mundo materialista, (la abraza maternalmente) en el que solo vale el dinero y los negocios, donde el amor libre se siente amenazado. Tú eres pequeña y no lo entenderías. Yo, siendo adulta no tengo más remedio que sufrirlo. Y los adultos siempre tenemos cosas importantes que hacer.

LUCI: (Escapándose de Mulitita) Esta se cree que es el presidente del imperio Rockefeller.

MIL: Ah, esa me la sé! De “La Guerra de las Galaxias” ¡El imperio contraataca!. Pero no hay que mezclar la realidad con los personajes de Walt Disney. Ves demasiados dibujos pequeña. (Dándole palmaditas en la cabeza) Anda bonita, ve a jugar con tus Barbies y deja a los mayores que solucionemos los problemas del mundo. (Haciendo mutis por la izquierda) Qué inocente es la infancia; los niños no saben de problemas serios, viven en su mundo, aislados de la crueldad de la vida…

LUCI: Tomasa, hazme sitio que me voy a morir contigo! (Se desmorona en el sofá) Watson, recuérdame que debo poner un anuncio por palabras: “URGENTE, cambio hermana por una bicicleta. No importa estado” Siempre saldré ganando con el cambio. ¡Anda, El sobre! Mejor lo vuelvo a dejar en su sitio y vigilo las reacciones de quienes lo lean. La cara es el espejo de la culpa Watson.

 

Desde el foro se oye a D. FELIPE

 

FEL: ¡Ya estoy en casa!

 

LUCI  se esconde tras el sofá después de dejar el sobre en su sitio.

 

 

Escena VI

Luci, Tomasa y D. Felipe       

        

Entra D. FELIPE por la izquierda, que al ver a TOMASA en el sofá se va hacia ella. Se la queda mirando y tras dudar un poco termina abrazándola

 

TOM: (Sobresaltándose) ¡Ay, señorito! ¿Qué hace?

FEL:   ¡Guapa! Tetona mía!

TOM: Mire que una no está ya para estos sustos.

FEL: Tú solo tienes que estar para mí.

TOM: ¡Jesús! Qué cosas tiene el señorito. Me va a sacar los colores.

 

TOMASA se levanta y D. FELIPE la sigue, dándole  una palmada al culo.

 

FEL: ¡Maciza!

 

D. FELIPE, ve el sobre, lo abre y lee.

 

FEL: Esto, para quien es?

TOM: (Tomando la nota) A ver... “Estamos cansados de su asqueroso estofado. Pedimos morcilla en cantidá y diez mil garbanzos, verdes, repartidos en raciones” ¿Qué están hartos de mi estofado? ¿Mi estofado?

FEL: ¿Qué? ¿A que viene el estofado ahora?

TOM: Aquí (dándole golpes al papel) Lo dice aquí. Total, solo se me fue un poco la mano y se me cayó el lavavajillas dentro la olla, pero lo saqué enseguida. No le dio tiempo a ná. Casi no cogió sabor. ¡Que familia más rencorosa!

FEL: Trae eso. Aquí dice: “Estamos enterados de su embarazoso estado. Pedimos una módica cantidad de diez millones por silenciarlo. En breve recibirá instrucciones”

TOM: ¿Está seguro?

FEL: Que sí, mujer. Que sí.

TOM: ¡AY! Esta vista... que ya no es lo que era… Bueno, ni la vista, ni el oído, ni el olfato, ni... (Señalándose entera)

FEL: Estás tan rebuena como siempre. Aún podríamos tú y yo... ¿Eh? Por los viejos tiempos.

TOM: No hablemos de los viejos tiempos, que se me pone una congoja aquí dentro...

FEL: Ya estamos otra vez con lo mismo? Mujer, que no es para tanto. Al fin y al cabo, la chica está aquí, como una más de la familia. ¿No la he acogido como una hija? ¿No le he dado educación y la he vestido? ¿No la he aceptado como sangre de mi sangre?

TOM: Es que es sangre de tu sangre, leches!

 

LUCI asoma, por un momento, la cabeza, asombrada.

 

FEL: Eso también. Pero entiéndelo: Un hombre de mi posición, con mis influencias, con amigos en el gobierno, católico reconocido… que sería de mi carrera y mi futuro… que digo mi futuro! El futuro de todos los de esta casa!... si confesase mi infidelidad reconociendo al fruto de mi pecado? mi paternidad extramatrimonial? Has pensado en las consecuencias que tendríamos que sufrir todos, incluida Florita? Está aquí, contigo, conmigo, con nosotros…

TOM: Sí, como una sobrina lejana. Desde que murieron mis padres, huérfana en el mundo.

FEL: Bueno, pero la tienes a tu lado y reconoce que yo he cumplido mi obligación. Al principio no me pareció muy buena idea eso de inventarnos que era una pariente lejana, pero dio resultado. Merceditas se lo tragó. Y además, tú nunca hubieses podido darle a Florita la educación esmerada que ha recibido.

TOM: No, eso sí. Hay que ver lo que enseñan en los colegios de pago. Menuda finolis está hecha. Pero ese novio que se ha buscao no me gusta ni un pelo.

FEL: No hagas caso mujer, son cosas de la edad. Todos hacemos tonterías cuando somos jóvenes… (picarón) Tú y yo lo sabemos…

TOM: ¡Pero no puedo llamarla hija!

FEL: Pero a cambio, Florita vive como una reina. Tú con tu sueldo no habrías podido darle todo lo que tiene.

TOM: Pues la verdad… Si miramos que no he tenido un aumento de sueldo desde que la Piquer hizo la primera comunión…

FEL: No me seas rencorosilla y dame un abrazo ¡Pechugona, macizorra!

TOM: Cada abrazo me cuesta un aumento de sueldo. Así que mejor me voy, que si no, picaré.

FEL: Pica, pica !Picarona...! (Dándole otra palmada en el culo)

TOM: ¡Ay!

 

TOMASA hace mutis corriendo por la izquierda

D. FELIPE vuelve a leer la nota.

 

FEL: “Estamos enterados de su embarazoso estado. Pedimos una módica cantidad de diez millones por silenciarlo. En breve recibirá instrucciones” “Estamos enterados de su embarazoso estado” de cuentas? Alguien se ha enterado de alguno de mis chanchullos… y me piden diez millones ¡que brutos! Vamos a ver... ¿A quien he estafado últimamente? Lo de hacienda no puede ser, tengo todas las facturas falsas en regla... Los pagarés sin fondos tampoco, porque están girados a la cuenta que tengo en la Conchinchina y antes de que lleguen a cobrarlos ya habrán caducao. Los falsos embarques aún no habrán llegado a la china, y total, que saben los chinos de embarques? Con lo cual no hay problema, porque aunque se quejen, nadie les entiende. A ver... ¿hay alguien que entienda a un chino?... ¡NO!  ¿Serán los del comité de empresa? Como hace tres meses que pago a los empleados con boletos para la rifa de San Ildefonso... ¡Tampoco! Porque entonces no pedirían diez millones, pedirían muchos más... Y si el “embarazoso estado” no es el de cuentas? Entonces es que no es para mí.  Yo la dejo donde estaba que ojos que no ven… Con hacerme el longuis… o que escriban mejor, que ni siquiera los estafadores son ya lo que eran… Dónde vamos a ir a parar los empresarios cuando ya no nos quedan profesionales… qué mundo!… (Llamando a su esposa) Cariño... Cariño ¿dónde estás? Ya he llegado.

 

D. FELIPE hace mutis por la derecha.

Se asoma LUCI por detrás del sofá y se sienta.

 

LUCI: El asunto es más gordo de lo que pensábamos, Watson. Esto es peor que Falcon Crest. Revisemos las pistas; Primera: Encontramos una lágrima en el suelo. Aún no sabemos de quién es, pero conociendo a la plantilla familiar, podemos sospecharlo. Será Mili la que ha hecho una estupidez en una estupidez de las suyas que merezca ser chantajeada? Segunda: Florita y Rufino quieren chantajear a alguien, que tampoco sabemos aún a quien. Tercera: Mi padre tiene un montón de chanchullos financieros, que tampoco sé lo que son, y la nota bien pudiera ser para él. Además tuvo un lío con Tomasa -eso sí sé lo que es- y el cuerpo del delito se llama Florita. ¡Andá! Entonces... ¡Florita es mi hermana! Bueno Luci, no exageres; medio hermana. Así está mejor. Cuarta: (cogiendo el sobre) Tenemos un sobre, en blanco, con una nota hecha con letras de periódico. Watson.... atento: (lo vuelve a leer) “Estamos enterados de su embarazoso estado. Pedimos una módica cantidad de diez millones por silenciarlo. En breve recibirá instrucciones"

 En este momento de nuestra investigación, Watson, hay serias dudas de a quien va dirigida la misiva, por lo que no podemos sacar conclusiones precipitadas. Tenemos que seguir reuniendo pistas antes de nuestra conclusión final. Y quinta: ¿Cómo se lo cuento a mi madre? Porque un detective debe ser discreto, pero dentro de este magnífico detective, Watson, se esconde el alma de una niña muy cotilla. ¡Je, je, je!

Mutis por la derecha.

Escena VII

Florita, Rufino, Dª Merceditas y D. Felipe                

Entran FLORITA y RUFINO por la derecha. FLORITA arreglándose la ropa.

 

RUF: Y cuando quieras vuelves... Que uno es muy macho y sabe cumplir.

FLO: Decididamente, en cuanto cobremos el chantaje, te retiro. (Mimosa) Te quiero solo para mí.

RUF: ¡Chssss! Ya veremos. Me voy chata, que no vaya a llegar tarde a donde la Marquesa de Piñones.

FLO: ¡Pendón!

RUF: Sin insultar. ¡Que soy un profesional! Y esta noche, vengo a por ti y te llevo a cenar.

FLO: Hamburguesa, otra vez, no!

RUF: Como las reinas, a uno de esos sitios con velas y todo. Que uno está bien hecho y además es generoso.

LOS DOS: (Restregándose las narices) Cuchi, cuchi, cuchi.

 

Desde el foro se oye a D. FELIPE

 

FEL: Imposible, cariño...

FLO: Alguien viene. Vamos.

 

FLORITA y RUFINO hacen mutis por la izquierda.

Entra D. FELIPE seguido de Doña MERCEDITAS.

 

FEL: ...No me puedo quedar a comer. Tengo que volver a la calle Buena Vista, al despacho de D. Casimiro Miró, el notario, a ultimar los documentos que deben firmar esta noche Mister Macumba y su esposa.

MER: ¿Estás seguro de que quieres invitarlos a cenar con nosotros?

FEL: No hay más remedio. Mis negocios no están saliendo bien últimamente y necesito el dinero de los Macumba.

MER: Pero, cariño, son negros. ¡Con la alergia que tú les tienes!

FEL: ¡Ah! El dinero no sabe de color y ellos son inmensamente ricos.

MER: ¿Son muy negros?

FEL: Muy negros.

MER: ¿Muy, muy negros?

FEL: ¡Como el carbón!

 MER: (Haciéndole mimos) Pobrecito mío, con lo que yo sé que sufres.

 

D. FELIPE apoya la cabeza en el hombro de D. MERCEDITAS, mientras ésta le consuela.

 

FEL: Uno debe saber sacrificarse por su familia.

MER: Eres un mártir, un santo!  ¡Tú, traer a unos negros a tu casa, y sentarlos en tu mesa! ¿Son muy ricos?

FEL: ¡Mucho!

MER: ¿Mucho, mucho?

FEL: ¡Mucho!

MER: ¿Mucho, mucho, mucho?

FEL: ¡Más!

MER: ¡Huyyyy, que negros más ricooos!

FEL: Sí, hija. Dios le da dientes a quien no sabe comer. Allá en su país, no tienen en qué gastarlo. No hay fábricas, ni palacios -excepto el suyo, claro- ni cultivos, ni fincas, ni joyas. Solo petróleo. Kilómetros y kilómetros de torres de petróleo. Fíjate, que por gastar algo, se han comprado el país. Y por gastar, viajan por todo el mundo con sus cincuenta criados; Blancos. Gastando y gastando.

MER: ¿Y cuánto les vas a sacar?... Quiero decir... ¿Cuánto van a invertir con nosotros?

FEL: ¡Un pecado! Doscientos millones en la fábrica; Cien en la ganadería; Trescientos en ampliar los viñedos y doscientos más en... Bueno, ya pensaré en algo.

MER: ¡Peca, peca querido! Que llenaremos el cepillo de la iglesia de San Pancracio, patrón de los negocios,  para que Dios nos perdone.

FEL: (Santiguándose y juntando las manos para rezar) Sí, y rezaremos por ellos.

MER: ¿Rezar por ellos, también. No será mucho sacrificio para ti, querido? Si cuando trajiste al negrito ese... ¿Cómo se llama...? Nunca me acuerdo de su nombre. Tonto o algo así. (Impacientándose) Sí, Felipe, el chofer.

FEL: Boo-Bolok.

MER: Eso, lo que yo decía. Tan negrito el pobre... Yo creí que venía sucio del viaje y casi lo desollamos vivo frotándole la piel. Tres días lo tuvimos a remojo.

FEL: Hay que ser caritativos, Merceditas. El pobre estaba solo, no tenía familia y yo necesitaba un chofer que me diese distinción... Y desde entonces, soy la envidia de todos mis amigos. Je, je.

MER: Pues mira se me esta ocurriendo... Esta noche podemos decirle al Bobico...

FEL: (La interrumpe) Boo-Bolok.

MER: ¿Y yo que he dicho? Le decimos que sirva la mesa, así los Tarumba...

FEL: Macumba.

MER: Eso, lo que yo decía. Qué manía de repetir siempre lo que digo. No se sentirán incómodos. Ya sabes, entre tanto blanco...

FEL: Es una excelente idea, Merceditas. Hay que hacer que se sientan como en su casa. Están tan tristes, los pobres...

MER: ¿Cómo pueden estar tristes, los pobres, si son tan ricos?

FEL: Perdieron a su hijito cuando tenía ocho años.

MER: ¿Murió?

FEL: No. Ya te lo he dicho. Lo perdieron hace más de veinte años. Se perdió en un zoco.

MER: ¿Un zoco? ¿Qué es eso? ¿Un laberinto, como el de Dédalo?

FEL: No, mujer. Un zoco es un mercado.

MER: ¡Pues di mercado! que una no sabe idiomas.

FEL: Es que a un mercado de negros se le llama zoco.

MER: ¿Que aún existe la esclavitud?

FEL: No te enteras. Quiero decir que se les perdió en un mercado del Congo y allí, todos son negros.

MER: ¡Que casualidad! ¿No fue del Congo de donde viniste con el Boo-Bico ese? (Sin esperar respuesta y volviendo al tema) Pues no me extraña que lo perdieran, porque entre tanto negro... ¿Verdad? Uno no sabe cuál es el suyo. A mí me pasó lo mismo cuando la recepción de la embajada de suiza, el año pasado. ¡Qué lío de guardarropa! Entre tanto abrigo de piel, no podía encontrar el mío.

FEL: Y te empeñaste en llevarte el de la mujer del embajador.

MER: Mira, aquello era un guirigay de abrigos de piel de todos los colores. No había manera de recordar donde había colgado el mío, así que me cogí el que más me gustó.

FEL: Sí, pero ella no estuvo de acuerdo y terminasteis las dos con medio abrigo cada una.

MER: (Pensativa e irónica) Sí, una pena. Al final no era de tan buena calidad como yo me pensaba y se lo devolví. ¡Hala, toma tus dos trocitos, mona! ¡Já! Iba coquetísima con su abriguito en dos piezas, colgándole las hombreras por detrás. Lo que no le sentaba bien era el maquillaje, la cara le iba del color rojo al azul por momentos. Y no sé porqué gritaba tanto cuando le recomendé que demandase a la compañía de cosméticos.

FEL: Aquel incidente casi me cuesta la guerra de Troya.  

MER: Tonterías, no me vengas ahora cambiando de tema y dime, ¿Encontraron a su hijito?

FEL: (resignado) En veinticinco años, ni una pista. Pero no se desaniman. Dicen que si es necesario, gastarán toda su fortuna en encontrarle.

MER: Pues que se compren otro y en paz. Si perdieron a un niño de ocho años, ¿para qué quieren ahora uno de treintaitantos? Además, cualquiera se presenta, dice que es hijo suyo y hereda.

FEL: El chico tiene una marca de nacimiento idéntica a la de mister Macumba. Aquí (se señala haciendo un círculo con las dos manos) Un lunar blanco.

MER: ¡Huy! (le imita) Un lunar blanco, aquí? ¿Dónde he visto yo uno de esos? Seguro que lo he visto, pero con mi cabeza seguro que lo metí en algún cajón y vete tú ahora a buscarlo… De todas formas, yo sigo diciendo que deberían comprarse otro.

FEL: Sí, pero eso se lo dices después de que hayan firmado ¿Eh, chatina? Me voy (la besa en la frente) que se me hace tarde. Volveré a la noche a tiempo para recibir a los Macumba. Quiero darles personalmente la bienvenida.

MER: Te acompaño y así le daré las instrucciones a Tomasa.

FEL: ¿Que darás qué?

MER: Las instrucciones. Las instrucciones para la cena.

FEL: Sabes algo de esa nota?

MER: ¿Cual nota?

FEL: Esta nota. (Se la da) Lee.

MER: “Estamos cansados de su asqueroso estofado. Pedimos morcilla en cantidá y diez mil garbanzos, verdes, repartidos en raciones” ¡Claro!… ¿Ves como la cocinera necesita que le de instrucciones? Es capaz de empachar a los Zatumba con tanto garbanzo verde.

FEL: Macumba.

MER: Lo que yo he dicho, no me repitas!

 

Sale Doña MERCEDITAS por la izquierda

D. FELIPE se queda perplejo.

 

FEL: En momentos como este me gustaría saber que aprendió mi mujer en el prestigioso Princeton Magnus college para señoritas, de Oxford.

 

Mutis por la izquierda.

 

 

Escena VIII

Luci, Militita, Boo-Bolock y Dª Merceditas

          

Entra LUCI, por la derecha, con su lupa, olisqueando el aire y recorriendo el salón.

 

LUCI: Aquí acaba de estar alguien. Un hombre y una mujer. Para ser un sabueso, hay que tener buen olfato, Watson. (Sigue olisqueando por ahí)  Han sido D. Felipe –que a estas alturas ya no sé si debo tenerle confianza- y mi madre.

Debemos seguir reuniendo pistas hasta aclarar el misterio. El mensaje del sobre no es concluyente. Tenemos que estudiar el comportamiento de todos los moradores de esta casa. Ver sus reacciones y comportamientos. No debemos descartar a nadie, Watson.

El siguiente paso es averiguar a que “embarazoso estado” se refiere la nota. Así sabremos quien está implicado en todo esto. Sabemos que Florita y Rufino quieren chantajear a alguien. Pudiera ser a mi padre, que aparte de sus oscuras finanzas, tuvo un lío con Tomasa. Y podría ser a Tomasa, que tuvo un lío con mi padre... Y Florita es la hija de su pecado... pero no se va a chantajear a sí misma, con lo cual deducimos que Florita no lo sabe. Por lo tanto, no es para ellos. Busquemos más huellas. (Se acerca detrás del sofá) ¡Aquí! (Se agacha)

 

Entran MILITITA y BOO-BOLOK por la izquierda.

BOO haciéndole carantoñas y MILITITA huyéndole.

 

MIL: ¡Déjame! que no estoy para bromas.

BOO: Pero qué te pasa, lusesita de mi ojo. Ven con tu prinsipito, rosa de pitiminí. Marca con tu labio éta boquita de piñón de éte pobre negrito que se muere po tu huesito.

MIL: (Dejándose caer en el sofá, BOO se arrodilla delante de ella) Morrazo será, porque... ahora que me fijo... Mira que lo tienes grande!

BOO: É de nasimiento.

MIL: ¡Pues te lo pisas!

BOO: Noo. Mira, (tocándoselo) lo tengo pegaíto.

MIL: Si llego a saber antes como vienen los niños, a buenas horas me pones tú, el morro encima.

BOO: Lu de mi ojo, rosita de pitiminí, tengo que date una mala notisia: Lo niño no lo trae la sigüeña.

MIL: ¡Anda! ¿Y tú, desde cuando lo sabes?

BOO: Dede ayé. Lo leí enún libro.

MIL: ¡A buenas horas mangas verdes!

BOO: Pero e desidio que tú y yo, no vamo a tené niño po ahora. Ahoríta solo, no ensayamo pa cuando no casemo tené prástica. Eso también lo leí enún libro.

MIL: ¿Desde cuando sabes tú leer?

BOO: Man señao Tomasa en lo rato libre. Ahora verá (se levanta y busca algo para leer. Ve el sobre y saca la nota) “Etamos cansado de su aqueroso etofado. Pedimo morsilla en cantidá y die mí garbanzo, verde, repartido en rasione” Lo vé mi sielito?

MIL: A ver, que no te creo. Seguro que es igual que todas las mentiras que me cuentas para llevarme al huerto. Que no soy tonta.

BOO: Que esta vé é de verdá corasón. Leela con eso ojito de gasela que Dió ta dao y ya verá.

MIL: (La lee) “Estamos enterados de su em-ba-ra-zo-so estado. -¡Ay!- Pedimos una módica cantidad de diez millones. -¡Hala, diez millones, ni que fuese yo Onassis- En breve, recibirá instrucciones” (Se queda con la boca abierta) ¡Lo saben! ¡Lo saben!... Si no se lo he dicho a nadie...

BOO: Lú de mi ojo, tú no sabe... No ha leío bien. Eso e una reseta de cosina. Dame y verá... (Vuelve a tomar la nota y lee otra vez) “Etamos cansado de su aqueroso etofado. Pedimo morsilla en cantidá y die mí garbanzo, verde, repartido en rasione” Lo ve, mi sielito?

MIL: ¡Que no! (Le quita el papel de las manos) Aquí dice: “Estamos enterados de su embarazoso estado. Pedimos una módica  cantidad de diez millones. En breve, recibirá instrucciones”

BOO: Eso e lo que dise ahí? (Militita asiente con la cabeza) Creo que voy a hablá mu seriamente con Tomasa sobre su clase particulare grati, a mil peseta la hora.

MIL: (Gimoteando) Me quieren chantajear!

BOO: No te preocupe, lú de mi ojo. Rosita de pitiminí. Que ete negrito te va a consolá. (Aparte) ¿Qué le querrán hasé?

 

BOO intenta besar a MILITITA y ella lo aparta.

 

MIL: Preparate por que tengo que darte una mala noticia. La peor noticia que te hayan podido dar jamás.

BOO: (Retorciéndose) ¡Que ha perdio er Beti! ¡Mecachi quiniela!

MIL: ¡Que no es eso! Como te quiero mucho, te lo diré con delicadeza, poco a poco, para que no te de impresión. Mira... mi padre, aún no lo sabe.

BOO: Dá iguá, sielito, a tu padre no le guta e fubol.

MIL: ¡Que no, leñe! Que no es eso.

BOO: No ha perdio er Beti? Entonse no pue sé tan malo lo que me tenga que desí. Dime tú, lú de mi ojo, rosita de pitiminí; Dile a éte negrito, que le pasa a mi niña. (se tumba en el sofá y apoya la cabeza en el regazo de ella)

MIL: Es que no sé como decírtelo. Mira, como te quiero mucho y no quiero que sufras, te lo diré despacio y con tacto. (Levantándose y tirando a BOO por el suelo) ¡Estoy embarazada! (gimoteando se vuelve a sentar)

 

LUCI deja ver por un momento su cara de asombro.

 

BOO: (En el suelo, cogiéndose el corazón con las dos manos) ¡Olé mi niña, como dá la notisia! ¡Con tasto y delicadesa! Como a mí me gutan. (De rodillas llega a donde Militita y le toma las manos)

 

BOO: ¿Eta segura mi niñá, que no e un empacho?

MIL: pues, empacho... empacho, no lo sé. Pero que estoy preñada.... de eso, seguro.

 

Se para un momento la escena para que LUCI salga de su escondite.

 

LUCI: (Aparte) ¡Preñada!... ¿Preñada? ¿Y como saldrá el niño, a rayas?

 

LUCI se esconde y se reanuda la escena.

 

BOO: Etá segura que se murió la rana? Po que si solo sa desmayao, nostas embarasada. Probaste a echarla a un charco a ver si revivía? A haserle el boca a boca? El masaje cardíaco? El elestrosoc? El ritual budú de la rencarnasión?

MIL: Me lo ha dicho el doctor, que para eso le pagan, para que no se equivoque.

BOO: Y tú, a ese dostó, le ha pagao? (Mulitita asiente repetidamente) Entonse, dise la verdá, etá embarasada… ¡ahggggg! Embarasada!!!! (Boo-bolock se desmaya)

MIL: (Lo zarandea) De morirte nada, que antes debemos casarnos. Y a ti como hombre te toca hablar con mi padre y pedirle mi mano.

BOO: Y si en ve de la mano le pido la cuenta?

MIL: ¡Jooo! nooooo

BOO: Era má pratico y meno peligroso, pero no te preocupe, lú de mi ojo, rosita de pitiminí, que tu Boo lo va arreglá toíto. Ahora mimito, hago yo mi maleta y emigro de aquí.

 

Se levanta para salir huyendo y MILITITA lo agarra por la chaqueta.

 

MIL: ¡De eso, ni hablar! Aquí, la mitad del lío la has armado tú y las bofetadas de mi padre nos las repartimos a medias.

BOO: Pero que te ha hecho a ti éte pobre negrito, que lo quiere tan má.

MIL: (Ñoñísima) ¡Dejarme preñada!

BOO: (Tragando saliva) Lo que quiere é que mi niño se quede huefanito sin papá, po que tu padre me va a matá cuando lo sepa y yo prefiero que mi niño sea un niño con papá, como to é mundo. Aunque tenga a su papá muuuuu lejo.

 

Vuelve a intentar escapar y ella lo detiene.

 

MIL: ¡Tú no te vas!

 

Entra Dª MERCEDITAS por la derecha.

 

MER: (a Boo) ¡Ah! ¿Estás aquí? Te estaba buscando.

 

BOO y MILITITA disimulan.

 

MER: Quería decirte... (a hacia Militita) ¡Hola, hija! (De nuevo a Boo) ...que esta noche el señor trae unos invitados importantísimos a cenar...

 

BOO se pone firmes, haciendo grandes reverencias.

 

MER: ¿Pero que le pasa a este chico? parece que se ha tragado un muelle.

MIL:¡Nada, mamá! Que te saluda.

MER: Pues que se esté quieto, que me marea.

 

MILITITA sujeta a BOO por detrás para que cesen las reverencias, pero éste continúa con la cabeza.

 

MER: (Sujetándole la cabeza para que no la mueva) ... y el señor tiene el gusto de que sirvas tú la mesa. Estate aquí a las ocho.

 

Las dos le sueltan y BOO sigue con las reverencias mientras recita:

 

BOO: (Sin respiro mientras sigue la escena) Sí, señora. A su órdene, señora Mersedita. Como mande, ama de la casa. A su pié, señora alcaldesa. Beso su mano, señora gobernaora. De rodilla, señora presidenta. Como uté gute, señora condesa. Mande a su eclavo, señora marquesa. A su pié, señora duquesa. Beso su mano, señora princesa. A su órdene, señora reina.

 

Dª MERCEDITAS hace amago de salir y a mitad, se vuelve.

 

MER: ¿De veras que no le pasa nada?

 

MILITITA corre a sujetarlo y taparle la boca. Sin resultado. BOO, continúa, entre balbuceos, con su retahíla.

 

MIL: Seguro, mamá. Es su forma de decir cuanto te admira.

MER: ¡Que chico más raro! En dos años, nunca le había visto así. Será mejor que te lo lleves a la cocina y que Tomasa le prepare una tila. ¿Estás segura de que no es el baile de sambito o una de esas fiebres raras de por allá?

MIL: No, mamá. Si no es nada.

MER: Mejor. Dile a Tomasa que le de un litro de tila, que si no esta noche, le veo metiendo la cabeza dentro de la sopera. (Lo imita)

 

Salen  por la izquierda MILITITA y BOO. MILITITA llevando sujeto a BOO, y éste sin cesar las reverencias.

 

MER: (Sentándose en el sillón de la izquierda con una mano en la frente) ¡Ay que mareo! ¡Tanto sube y baja! Pobre chico. Espero que no se rompa y nos dure por lo menos hasta la noche.

 

 

Escena IX

Dª Merceditas, Rufino y Luci

            

Entra RUFINO en escena y al ver a Dª MERCEDITAS, inicia un paseillo arriba y abajo, como un torero en el ruedo.

 

RUF: A este jabuguito ¿no va nadie a hincarle el diente? A esta fuente de placer ¿no va a beber nadie? A este merenguito ¿no lo va a probarlo nadie?

 

RUFINO y Dª MERCEDITAS se abrazan.

LUCI asoma la cabeza, se hecha una mano a ella y se vuelve a esconder.

 

MER: ¡Merenguito mío! Ya te echaba de menos. ¿Qué has estado haciendo tanto tiempo lejos de mí?

RUF: Acicalándome pa ti. Reina mía.

MER: (Separándose y dándose la vuelta, celosa) Desde que te has echado por novia a esa sobrina de mi marido, no hay quien te vea el pelo.

RUF: Sólo pa disimular mi presencia en esta casa. (Agarrándola por la cintura) Tú ya sabes que no tengo ojos más que pá ti. ¡Chula mía! Que la Tomasa es mu chismosa y estaba ya cuchicheando.

MER: ¡Pues claro! Después de quince años hurgando por su cocina, como si fuese tu casa, algo tenía que cuchichear ¿no?

RUF: Lo que pasa es que me tiene mala fe porque a  ella no le hago caso.

MER: ¿Y a Florita? No me estarás poniendo los cuernos con ella ¿verdad?

RUF: ¡Nooo!

MER: Te estoy manteniendo desde hace más de quince años, pero con la condición de que me seas fiel.

RUF: ¿Serte infiel Yo? ¡Si eres como mi madre!

MER: ¡Que tan vieja no soy!

RUF: ¡Como mi madre de buena! Que me cuidas tan bien...

MER: Con la fortuna que me cuestas... ¡Anda, zalamero! ¿No me estabas llamando vieja?

RUF: Si estás pa mojar pan ¡manola! (Cambiando de tono) Pero mira, perdona que vengo hecho un guiñapo. Que esta chaqueta es del año pasado y tos mis compadres me echan limosna cuando me ven. Pero he visto yo un traje, que el maniquí del escaparate no me hace ni sombra y yo quiero estar guapo pa ti.

MER: (Echándose sobre él) Pues ven a mi habitación a ganártela, tunante. Que estoy pensando en ensayarnos para tener otra niña.

RUF: No me extraña, porque uno, es que está muy bien hecho. Y mira, la Luci no nos ha salido nada mal. ¿Eh?

MER: No, si mona sí que es...

RUF: Como el padre (por él mismo)

MER: Un poco rarita, pero muy mona.

RUF: ¡Es que uno, es muy profesional!

 

Mutis los dos por la derecha.

LUCI sale gateando de detrás del sofá y se sienta en el suelo, con la espalda apoyada en el sofá.

 

LUCI: Watson, estoy cuestionándome muy seriamente si este es el hogar adecuado para que se eduque una tierna niña como yo. ¡Qué culebrón! ¡Cuando se entere mi padre...! ¡Pero, si mi padre resulta que es éste! ¡Bueno, pues se lo cuento a mi otro padre! ¡Que liooo! Recapitulemos, Watson; Mi padre, no es mi padre. Mi padre es el novio de Florita, que tampoco es la sobrina de mi padre. La sobrina de mi padre -que es su hija- también es la hija de Tomasa,la criada. Y el novio de su hija, es el amante de mi madre y éste a su vez, es mi padre. Ya hemos deducido que la novia de mi padre, o sea, el amante de mi madre, quiere hacerle chantaje a mi hermana, que ya sabemos cual es su estado, aparte de estar siempre en las nubes y que también es su hermana, y ella no lo sabe.  O medio hermana por lo menos, porque mi hermana -medio hermana también- está embarazada del chofer; que ese por lo menos es huérfano -eso que sale ganado- pero que es negro y yo voy a tener un sobrino multicolor. O medio sobrino. Y mi padre, que no es mi padre, que es el marido de mi madre, los va a matar a todos. Aunque también le podría matar mi madre a él, porque tampoco se va de rositas. (Se levanta con los hombros hundidos) Watson, hoy va a ser un día muuuy laaaargo.

 

Mutis por la derecha, arrastrando los pies.

FIN DEL PRIMER ACTO

 

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