LA CIENCIA Y LOS CONTACTADOS

 

Muy lentamente la ciencia descubre por sí misma conocimientos arcanos.

Tan lentamente, tan metiendo el dedo en la llaga, que nos estamos impidiendo a nosotros mismos oportunidades increíbles, como la capacidad de explorar otros mundos, o unir la ciencia, la tecnología y la energía en una sola potencia.

De momento, los científicos se usan de laboratorios y experimentos para constatar algo que personas, conscientes de sí mismas y su capacidad de comunicarse inteligentemente con la energía, llevan haciendo durante milenios.

El secreto? La simplicidad. Reducir a su forma más sencilla todas las cosas.

Este artículo es una crítica a los escépticos, a los intransigentes y a los extremistas; A todos aquellos que, por una u otra causa se cierran a la evidencia que supone experimentar por uno mismo.

El camino para comunicarse inteligentemente con la energía es solitario. Para nada sirven las experiencias de los demás, y cada uno puede tener conceptos distintos sobre las mismas cosas de forma diferente. La comunicación inteligente con la energía permite obtener conceptos básico-completo sobre todas las cosas, de forma abstracta. Luego nuestro propio raciocinio es quien lo transforma en algo que podamos comprender e interpretar.

La energía inteligente, nunca nos hará daño (a menos que la forcemos, tomando mayores proporciones de las que podemos asimilar -los extremos siempre son malos-), y deja que seamos nosotros quienes demos forma a sus conceptos del mejor modo que cada uno pueda razonar y comprender.

Así, los mismos conocimientos que la energía inteligente proporciona, pueden tener varias interpretaciones y distintas formas de expresarlo.

Sin una gran inteligencia o con conocimientos científicos nulos o básicos, la información se interpreta en su forma más simple; Sin embargo, a más capacidad intelectual y a mayores conocimientos en la materia, los mismos conceptos, enseñanzas y sabiduría, se despliegan como las plumas de un pavo real, rica en colores y matices, proporcionando una visión completa de todo el dibujo, es decir, del conocimiento.

Los grandes genios de la ciencia, como Einstein, Galileo, Edison, Newton, etc., tuvieron ese contacto científico-energético que les permitió tener visiones, conceptos e ideas que más tarde pudieron materializar y regalar al mundo.

No me cabe la menor duda de que los grandes inventos, descubrimientos y avances científicos y tecnológicos de la historia, fueron mezcla de ese conocimiento-inteligencia-energía del que hablo.

La soberbia, el extremismo, la necedad, la avaricia, el mal humor, etc., son barreras insalvables que nos bloquean el acceso directo a la energía inteligente.

Con una mente abierta y perceptiva, ávida de aprender y experimentar, podemos sentir el poder de la energía a nuestro alrededor. Si creamos una simbiosis con ella, nos convertimos en creadores.

En la última revista del Nathional Geografic, de junio de 2.005, viene un artículo muy interesante sobre Einstein y su teoría de la relatividad en el que cuenta como los cosmólogos especulan con que el nuestro, no es el único universo: Esta teoría se basa en otra teoría, la inflacionista, derivada a su vez de la de Einstein y menciona una “masa oscura” que sería quien, formando un colosal andamiaje cósmico, sigue manteniendo a las galaxias en su lugar.

Claro que es una teoría, pero como quien la divulga estudió y tiene sus correspondientes títulos académicos, es oída, aceptada y publicada. En cambio, esa misma teoría ha sido mencionada infinidad de veces por personajes ajenos a la titulación “cosmológica” correspondiente, con lo que su divulgación ha causado más de una carcajada.

La doble estrella de Sirio A y B con su invisible C (Sirio C no se puede ver por un telescopio, pero ya era mencionada y dibujada por los dogon -una primitiva tribu de Mali- hace 5000 años); Plutón (descubierto a principios del siglo XX, en 1930 y que sin embargo la mitología griega ya lo incluía en su elenco de Grades Dioses); Niburu, el décimo planetade nuestro sistema solar (recientemente descubierto por los astrónomos y que la civilización sumeria ya dejó constancia de él hace más de cinco mil años)... son solo ejemplos de lo que ya sabían civilizaciones enteras hace más de cinco mil años.

¿Sería posible –me pregunto yo- que la ciencia abriese un departamento de colaboración entre “contactados” y científicos? No se vería beneficiada toda la humanidad si unos aportan la idea y los otros el conocimiento?

Los “contactados” son gente sencilla que tienen la capacidad de comunicar con la energía inteligente (a expensas de inventar una palabra que le asigne nombre propio... la llamaré “genbiosis”-permitan la incorrección ortográfica-) y ésta les aporta las respuestas a todos los misterios de la humanidad. No todos (por falta de conocimientos científicos) tienen capacidad para interpretarla, pero ello no significa que sean alucinaciones paranoicas, estupideces de ilusionarios, o invenciones sin sentido. Una estrecha colaboración entre unos y otros permitiría avances significativos para la humanidad, como la erradicación de enfermedades; la reproducción y reimplantación de órganos vitales, piernas, brazos, etc.; los viajes interespaciales; los conocimientos sobre nuestro origen y evolución... en fin, tantas y tantas cosas.

A la “genbiosis” se accede mediante el “sindala”, conectando con el “lei” (palabras también inventadas a falta de otras que lo expresen correctametne)

El “sindala” es el estado de éxtasis, por el cual se accede al “lei”. Para entrar en el “sindala” solo es necesario provocar un estado de felicidad máxima, olvidar todo pensamiento y solo sentir, vivir esa felicidad y permanecer en ella.

El “lei” es el mundo mágico donde solo hay luz. Invisible pero tangible. El “sindala” es el camino, el “lei” es la meta, el otro lado, donde podemos comunicar con la “genbiosis” y obtener los conocimientos. El “lei” es el espacio-mundo donde residen los creadores de mundos, de vida... Los moradores del “lei” son energía dentro de la energía. El “lei” existe porque existen ellos. Nosotros somos parte de ellos, la parte infantil, la de menor edad. Nacemos en el “lei”, crecemos en el “lei”, y aprendemos aquí, en “la escuela” como cariñosamente la llaman. En el “lei” conviven armoniosamente, seres inferiores, perfectos, creados por los “genbiosianos”, con cometidos definidos y que están para servirnos, como ángeles, hadas, elementales...

La “genbiosis” es el conocimiento mismo. Aunque cada ente-ser tiene luz propia y mantiene su propia identidad, todos están interconectados. Como estamos en una “escuela” y se trata de aprender y llegar a unir nuestra consciencia con nuestra conciencia, permiten acceder, a través del “sindala”, al “lei” y beber, en cierta medida, de la fuente “divina” del saber.

Cualquiera que tenga la capacidad de entrar en el “sindala” puede acceder a éstos conocimientos.

No hace falta que me crean, solo que lo intenten en la intimidad para no ser causa de burlas públicas.

Solo hay que entrar en el “sindala” y saber qué es lo que se busca, porque malo es saber entrar y no saber lo que se quiere o se busca. Luego, si quieren, me cuentan sus experiencias.

Yo les podría contar las mías, pero eso, es otra historia...

Les propongo un experimento: preparen un vaso de agua (con agua, por supuesto) e intenten entrar en el “lei” a través del “sindala” (busquen el momento más feliz de sus vidas y quédense ahí), cuando crean que ya están, tomen el vaso de agua entre las manos y hablen con los elementales de ese elemento, con cariño, con respeto (recuerden que nadie les ve, que nadie les mira, que si quieren experimentar y obtener resultados, deben hacerlo bien). Pueden empezar la frase: “Queridos elementales del agua, os pido por favor, que transforméis este vaso de agua en...” Pidan lo que quieran... un medicamento para alguna dolencia, un tratamiento de belleza, abono para sus plantas...

Si consiguen comunicar con los elementales del agua, lo sabrán enseguida. Ellos se harán sentir.

Pueden acabar con la frase: “Gracias. Os quiero”

Si le cuesta salir del “sindala” y volver al estado normal, el agua ha sido transformada. No tenga miedo... el estado de felicidad del “sindala” hace que uno mismo no quiera romperlo.

Aplique el agua para lo que ha sido solicitada (bebérsela como medicamento interno, untársela como medicamento externo o producto de belleza, echársela a las macetas... en fin, usted sabrá lo que pidió) y escríbame para contarme los resultados...

Si a la primera no le sale como esperaba, insista, quizá sea cuestión de práctica.

Si el experimento funciona, no sería éste un motivo de estudio para la ciencia médica? No tendremos en nuestras manos la panacea para todas las enfermedades?

Y funcionar, les aseguro que funciona. Yo ya lo he experimentado.

Sean felices.