
De Sumer, región geográfica de la antigua Mesopotamia (hoy Irak), regada por el Eufrates y el Tigris, dos de los cuatro brazos del bíblico río del Edén. La primera civilización y más antigua del mundo. Sus habitantes fueron capaces de ser los primeros en fundar ciudades, estados e imperios. Arqueológica y documentalmente, se ha demostrado que sus orígenes se remontan a épocas antediluvianas (5.500 a.c.), y se tiene constancia de su evolución hasta el 1.800 a.c., en que se constata su extinción como entidad política. Fueron los primeros en inventar la escritura, crear contratos comerciales, establecer códigos jurídicos, instituir escuelas, diseñar las primeras joyas y las primeras esculturas... Escribieron poemas de amor, idearon la bóveda y la columna, fabricaron cerveza... y muchas otras cosas más. En el plano cultural la civilización sumeria conoció su “siglo de oro”en las letras y las artes. Los escribas ya no sólo escriben historiales de almacenes: aparecen los poetas y los eruditos. Destacan las historias épicas como la vida de “Gilgamesh”, auténtico precedente del prototipo de héroe. Sus creaciones y alcances técnicos, su pensamiento y filosofía, eran las manifestaciones de una mentalidad abierta que se sentía componente del cosmos, en el cual los dioses, imaginados a la manera humana, tenían siempre la definitiva palabra. Nace en Sumer el pastoreo, la pesca y la agricultura, con la primera domesticación de animales, concretamente el perro, por necesidades principalmente de caza. Los núcleos urbanos, son cada vez más poblados, y destacan por el asfaltado de sus principales calles, con pequeños guijarros, anteriores al año 4.500 a.c. Sus casas eran construidas con ladrillos crudos y tenían por lo común tres habitaciones, junto con un almacén. Bajo las casas se enterraba a los muertos, con un rico ajuar en el que no faltaban piedras semipreciosas y oro, junto con figurillas zoomorfas o antropomorfas. La ciudad sumeria más antigua, según los textos, fue Eridu (Abu Saharin) que estuvo habitada desde el 5.000 o incluso antes, y fue capaz de crear una floreciente cultura en torno al templo de un dios desconocido. En esta ciudad, se destaca la torre escalonada (u-nir en sumerio, ziqqurratu en arcadio) del dios Enki, titular de las aguas. Los zigurats eran construidos con adobes realizados en moldes, levantados sobre una plataforma que los aislaba del suelo y alcanzaban una altura de 300 metros como media. A ellos se les debe el invento de la escritura, cuyos primeros trazos se encuentran en los templos arcaicos del nivel IV (ha habido hasta 18 niveles de ocupación) de Uruk, en una fecha imprecisa entre 3.500 y 3.300 a.c.
La tradicción semita, hebrea y posteriores, tienen sus bases en la mitología sumeria: Es lógico pensar que Abraham, cuando huyó de Ur, al final de la III Dinastía por causa de la invasión amorrea, se basase en estas tradiciones cuando creó la religión hebrea.
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