
¿QUIENES ERAN?
Difícil respuesta. Según estudios realizados con restos óseos encontrados, estarían muy próximos al homo Alpinus, braquicéfalo, de piel morena y de pequeña estatura. En los textos, los sumerios se denominaron a sí mismos como los cabezas negras (sag-gig-ga), pero está denominación la usaban generalmente para referirse a la humanidad en general. Su lengua era extraña: no tenía semejanza con ninguna lengua indoeuropea conocida, ni semítica, ni ninguna otra cercana, y se conoce únicamente porque un pueblo posterior, el fundado por Sargon de Accad, recopiló extensos diccionarios sumerio - accadio. Las leyendas sugieren que hubo un contacto entre seres humanos y una civilizacion no humana de inmenso poder, a orillas del Golfo Pérsico (quizá cerca del emplazamiento de la antigua ciudad sumeria de Eridu) hacia el cuarto milenio antes de Jesucristo, o antes. Hay tres narraciones diferentes pero con referencias en unas y otras a los APKALLU (los siete famosos sabios), que datan de la época antigua. Todas se remontan a Beroso, un sacerdote del Bel Marduk, en Babilonia, en la época de Alejandro Magno, que tenía acceso a los informes cuneiformes y pictográficos que se remontaban a varios miles de años anteriores a él. "Beroso, en su libro primero sobre la historia de Babilonia, cuenta que vivió en la época de Alejandro, el hijo de Filipo, y cita que se conservaban con el mayor cuidado en Babilonia documentos escritos, que abarcaban un período de quince miriadas de años. Estos escritos contenían la historia de los cielos y del mar: del nacimiento de la humanidad; también la de aquellos que tenían regla soberana y de las acciones alcanzadas por ellos. Y en primer lugar, describe a Babilonia como un país situado entre el Tigris y el Eúfrates. Menciona que abundaba en él: "el trigo, la cebada, el ocrus y el sésamo. En los lagos se encontrabn las raíces llamadas gongae, que eran buenas para comerlas y eran, respecto a nutrición, como la cebada. También había palmeras y manzanos y muchas clases de frutas; peces y también aves; tanto de paso como acuáticas. La parte de Babilonia que limitaba con Arabia era árida y no tenía agua, pero la que daba al otro lado, tenía colinas y era fructífera. En Babilonia había (en aquellos tiempos) gran variedad de personas de distintas naciones, que habitaban Caldea y vivían sin orden ni concierto, como las bestias del campo. En el primer año hizo su aparición, de la parte del Golfo Pérsico que bordea Babilonia, un animal dotado de razón, que se llamaba Oannes. Todo el cuerpo del animal era como el de un pez, y tenía debajo de una cabeza de pez, otra cabeza y también pies abajo, como los de hombre, sub-unidos a la cola de pez. Su voz y también su lenguaje era articulado y humano (su representación se conserva en sellos cilindricos Asirios del siglo IX a J.C., que se encuentran en el departamento de "Asia antigua" del Museo de Berlín). Este ser, durante el día solía conversar con los hombres; pero no tomaba ningún alimento en ese tiempo y les enseñaba letras y ciencias y toda clase de artes. Les enseñó a construir casas, fundar templos, a recopilar leyes y les explicó los princípios de la geometría, Les enseñó a distinguir las semillas de la tierra y a recoger frutos. En poco tiempo les instruyó en todo cuanto pudiera tender a suavizar los modales y humanizar al hombre. Desde aquel entonces, tan universales fueron sus enseñanzas, que nada se ha añadido para mejorarlas. Cuando se ponía el sol, este ser tenía la costumbre de sumergirse de nuevo en el mar y permanecer toda la noche en su profundidad, pues era anfibio..."
Lo que parece claro es que la humanidad, tal y como hoy la conocemos, proviene de ese pueblo misterioso, descendientes del primer "Adán", con grandes conocimientos científicos y rudimentarios medios, lo que pone en tesitura a los más insignes eruditos en la materia sobre la existencia, o no, de vida inteligente próxima a nuestro sistema solar y la capacidad de éstos de viajar interestelarmente. |
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