Hay un mundo, más allá del Arco Iris, que se o
culta a los ojos de los profanos. Escondido de toda maldad, sobrevive por los siglos de los siglos protegido por la poderosa luz que lo envuelve. Es el gran mundo de los deseos, el lugar donde hacer realidad los sueños es una forma de vida.
El País del Arco Iris, es un mundo perfecto, donde una sola mota de polvo podría destruirlo. Es poderoso, pero tan frágil, que había que protegerlo. Los ancianos lo sabían y por eso lo escondieron de los ojos de los humanos. Pero no sellaron todos los caminos y sabemos que hay más de una forma de llegar a él... Antes de poder cruzar cualquiera de sus puertas, hay que mirar a los ojos de los ancianos y dejar que ellos lean tu alma: "Solo las almas puras pasarán"
Muchos fueron quienes lo intentaron, pero pocos los que lograron cruzar al interior del Arco Iris. Y es por aquellos que nunca llegaron a su interior, aquellos millones de humanos que no encontraron el modo de atravesar el umbral, por lo que se conoce la existencia de ese País Maravilloso. Por ellos, los que vivieron largo tiempo en los lodos de las afueras del muro, oímos hablar de El País del Arco Iris.
De los que lograron entrar no sabemos nada. Nunca volvieron por la Puerta Grande para contarlo. Ellos, los afortunados, jamás presumirán de haber estado en el País del Arco Iris. Son gente sencilla, afable, feliz, sonriente, dispuestos a ayudar, tocados por la paciencia y la tolerancia. Hay que descubrirlos en nuestro entorno, reconocerlos por la calle, buscarlos entre los amigos y preguntarles:"Amig@ ¿cómo puedo llegar a aquél país maravilloso?" y deja que te enseñe a encontrar el camino.

ada más gratificante que tener colaboradores que me ayudan desinteresadamente, con sus aportaciones, a ir completando día a día ésta web. Gracias a ellos, El País del Arco Iris es cada vez más rico en diversidad, opiniones, ideas, estilos...
ún nos queda mucho para que este proyecto esté completo y a quienes les guste pasearse por aquí les aseguro que siempre encontrarán algo nuevo.
o me cansaré nunca de dar las gracias, querid@s amig@s, a todos los que contribuís con vuestras aportaciones y a todos los que, con vuestras visitas, hacéis que nuestro esfuerzo valga la pena.
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